DOMINGO, DIA 16
Llegamos tempranito a Pekín a las 6:00 de la mañana, y la revisora tuvo el "detalle" de despertarnos a las 5:20...nosotros con 15 minutos antes hubiésemos tenido de sobra. Hicimos la pertinente cola del taxi evitando a todos los que se nos acercaron ofreciéndonos llevarnos (30 RMB). Nuestro hotel era el 161hotel en el Lishi Hutong, una calle paralela a Dongsi Nandajie. Desayunamos allí (tenían croisssant, napolitana y buen café), dejamos las maletas y nos fuimos de paseo pues todavía no tenían preparada la habitación.
| Puerta de la Paz Celestial desde la Plaza de Tiananmén. |
Para comer no nos complicamos mucho, el primer restaurante chino que hay saliendo del hotel a mano izquierda en el mismo hutong. Buenísimo, noodles en sopa, un par de platos de arroz y carne de ternera, y aunque utilizamos las palábras mágicas BU LÁ, notábamos cierto picorcillo, llevadero, eso sí.
Por la tarde tocaba Palacio de Verano, así que tomamos el metro y fuimos hasta Beigingmen. La puerta Norte está a unos 200m de la salida del metro. El Palacio de Verano es un lugar inmenso lleno de templos, lagos y jardines para el que se necesitaría un día entero y que ofrece al visitante paisajes preciosos típicos de una película tradicional china. Nosotros estuvimos dos horas y media y recorrimos la zona norte del recinto, haciendo un recorrido circular hasta la puerta Este y regresando a la Norte.
| Vistas del lago del Palacio de Verano |
Como los niños no estaban cansados decidimos acercarnos a dar una primera vuelta por el famoso mercado de la seda de Pekín. No compramos mucho pero nos sirvió para hacernos una idea de como funciona, básicamente te van llamado por los pasillos "amigo pantalones.." arrastrándote hacia las tiendas y después de decidir lo que quieres hay que regatear hasta que se enfaden. Importante saber hasta cuanto quieres pagar porque sino te la lían...
| Alrededores de la calle Wangfuing |
De vuelta al hotel pasamos por el mercado nocturno de Wangfuing donde puedes encontrar pinchitos de distintos insectos, gusanos y hasta estrellas de mar. Los niños alucinaron cuando vieron a un señor comerse un pincho de saltamontes. Nosotros no nos atrevimos y nos decantamos por un pinchitos de carne similar a los españoles (aunque un poco más picante).