MARTES, DÍA 18
Por la mañana nos levantamos temprano ya que la furgoneta nos venía a recoger al hotel. Durante los dos primeros días en Pekín nos habíamos parado con todo el que nos ofrecía excursiones a la muralla o a cualquier otro sitio, por eso de cotejar precios. Nuestra primera opción era tomar un autobús.... pero los niños ya llevaban mucha tralla y no queríamos meterles otra excursión de dos o tres horas en autobús, para estar pateando en la muralla y otras dos o tres horas de vuelta, así que uno de los que nos pareció bueno y entraba dentro de los precios lo contratamos.
| Gran Muralla |
Era de la agencia de viajes cits, hay muchos de ellos por la calle. También ofrecen taxis en la puerta del mercado de la seda. Nosotros contratamos una furgoneta para el día completo a Multianyu y a la vuelta parada en la zona del estadio Olímpico. Hay que dejar muy claro que no quieres guía y que no quieres visitas de tiendas, y muy importante, dejar cerrado el precio con peaje de autopista y parking, que luego los conductores son muy listos y te la quieren colar. Una excursión de este tipo ronda los 500/600 yuanes, dependiendo de sí es coche o furgoneta y del margen de regateo, que aquí no es mucho.
Otra opción con estas agencias es ir en una excursión de grupo, pero te hacen para al menos en un par de tiendas y pierdes más tiempo del que le dedicas a la muralla.
| Gran Muralla |
Una vez arriba, la impresión fue mayor que la idea que nos habíamos hecho en la base. La gran serpiente de piedra se extendía por las montañas y parecía que no tenía fin. Ayudaba que el día estaba nublado y en las montañas más lejanas la muralla se perdía entre la neblina. El recorrido es recomendable hacerlo muy relajado, parándose cada dos por tres a admirar el paisaje de montañas y bosque que rodea a la muralla. Lo peor del día llegó cuando estábamos en la cola del tobogán, se puso a chispear y eso hacía peligroso el descenso por tan emocionante artilugio. Nuestro gozo en pozo, hubo que bajar en telesféricos, "snif".
En la zona de parking, donde nos dejó la furgoneta, comimos algo rápido y nos fuimos dónde habíamos quedado con el conductor. Las tres horas que nos habíamos dado para la visita se nos pasaron volando. Vuelta a Pekín para visitar la zona Olímpica. En la hora escasa que habíamos acordado nos dio tiempo de sobra a pasear y a echarnos algunas fotos en los principales edificios pues no teníamos la intención de visitar ninguno (existe la opción de visitar el Estadio Olímpico). Las calles principales estaban abarrotadas de gente, como todo en China.
| "Nido de Pájaro" en la zona Olímpica |
Una vez de vuelta en el hotel y ya aseados y descansados, decidimos bajar andando a la zona Wangfunjing por sí no atrevíamos con algún pinchito de escorpión, gusano o saltamontes para la cena. No fue así, nos conformamos con echarles algunas fotos, empaparnos del olor, el bullicio y el colorido nocturno y comernos unos pinchitos más tradicionales de pollo o ternera eso sí, muy picantes.