viernes, 16 de agosto de 2013


VIERNES, DÍA 14



Desayuno temprano al estilo del día anterior y dejamos la mochila hecha en la consigna del "hostel". Hoy toca visita a los Guerreros Xian. Vamos andando hasta la estación de tren (no la de alta velocidad) y mirando de frente a la derecha, se toman los autobuses a los Guerreros de Terracota. Nos encontramos una gran cola a la que amablemente nos guió un pseudotaxista. La cola hacía presagiar una larga espera, cosa que nuestro acompañante certificaba invitándonos a ir en taxi. No era para tanto, la cola iba rápido y además habíamos leído en algún foro que justo al lado había unos autobuses que por un yuan más por barba te llevaban al mismo sitio. Mientras uno esperaba en la cola con los peques (por lo del viajero "porsiacaso") el otro fue a cotillear. Y así fue, en menos de 5 minutos estábamos en marcha en unos autobuses azules (nº 914) con el lateral indicando Xian--Terracota Warriors que te llevan por 8 yuanes. Los verdes, los de la cola (sí, justo al lado!) lo hacen por 7 yuanes, para gustos colores.




Angar 1. Guerreros de Xian
Los alrededores de la entrada a los Guerreros están llenos de puestos de comida, tiendas de recuerdos y restaurantes, evidentemente, a un precio más elevado que otros sitios. Incluso mucho más que en otros lugares turísticos en los que hemos estado.

Angar 2. Guerreros de Xian


La visita la hicimos en orden inverso al número que marcan las naves dónde se encuentran los Guerreros, según recomiendan algunas guías y foros. Es decir, de la 3 a la 1. Eso es porque la primera es la más importante y llamativa, y es mejor dejarla para el final. Por últimos visitamos el museo, cuyo principal atractivo son unas cuádrigas de broce que aparecieron a escasos metros de la tumba del Emperador. arqueológico. La entrada es relativamente cara, pero merece la pena, aunque solo sea por el trabajo que aún queda por hacer.
Quedamos impresionados por la cantidad de matices diferentes que presentan los Guerreros entre ellos y por las dimensiones del hallazgo





De vuelta a Xian tomamos el mismo autobús, el 914 que nos dejó al lado de la estación de trenes. El resto de la tarde lo dedicamos a dar una vuelta por el barrio Musulmán y a cenar algo por allí. De camino a la estación de tren cogimos las mochilas de la consigna de hotel y nos aseamos un poco.
Entrada al barrio Musulman, Xian.

La experiencia del tren nocturno fue peculiar. La estación centro de Xian no tiene nada que ver con la nueva y moderna de alta velocidad que hay a las afueras. Alrededor de la misma, en plena calle y aprovechando la sombra que ofrecen las murallas de la ciudad, se agolpan cientos de personas esperando (suponemos) su tren, unos tumbados, otros jugando a las cartas y juegos de mesa, otros comiendo noodles...Una vez dentro esto se multiplica exponencialmente, a lo que hay que añadir la suciedad y porquería que se adueña del lugar, pues se tiene la costumbre de tirar todo al suelo, ya sean los huesos sobrantes del pollo que se están comiendo o el vaso gigante que contenía los noodles. De vez en cuando pasaba una señora tirando agua y gritando y detrás de ella un señor haciendo lo mismo con serrín y empujando toda la masa que se iba formando con un escobón. La imagen, como hemos dicho, era algo más que peculiar.

Estación de trenes de Xian.
No tuvimos que esperar demasiado ya que el tren tenía su origen en Xian y por ello abrieron las puertas alrededor de media hora antes. El tren era sin letra (2672) lo que significa que es de los más antiguos y sin duda lo era. Nosotros cogimos litera blanda que es la clase superior por lo que íbamos los cuatro en compartimento cerrado de cuatro camas (dos literas). La ropa de cama aunque vieja estaba limpia y el compartimento, aunque pequeño,fue suficiente, por lo que dormimos más de lo que esperábamos (sobre todo cuando vimos lo viejo que era el tren).


Eso sí, el baño situado al final del compartimento, como todos los baños comunes de calles y estaciones, desprendía desde primera hora un olor nauseabundo.

La otra opción para viaje nocturno además de asiento es la litera dura que son grupos de 6 camas (literas de tres camas) sin cerramiento entre ellas. Algo así como un albergue.

Para conseguir la litera blanda hay que sacar los billetes con tiempo (salen a la venta aproximadamente 20 días antes) a través de agencia y confiar en la suerte.


Nada más subir al tren la revisora (que no habla nada de ingles ni tiene ninguna intención de hacerse entender) cambia los billetes de papel por unos de plástico de forma que sabe cual es la parada de cada uno y te avisa unos 15 minutos antes. Nosotros como no lo sabíamos pusimos el despertador (importante saber la hora de llegada ya que el tren sólo para para bajar y subir bajeros unos 5 minutos por estación).

En el vagón íbamos bastantes turistas extranjeros y compartimos la poca información que teníamos entre nosotros.



jueves, 15 de agosto de 2013


JUEVES, DÍA 13


Vistas de la orilla oeste del río Yi.
Nos levantamos temprano porque salimos a las 8 a.m. desde la estación Norte dirección Luoyang- Longmen. Habíamos comprado leche y galletas y con los sobres de café y colacao que traemos en la mochila planteamos un desayuno rápido. El tren hasta la nueva estación de Luoyang-Longmen (la antigua está en el centro de Luoyang) nos lleva 1:30 h. En la misma puerta de la estación hay una oficina dónde te venden las entradas a las cuevas y te ofrecen un autobús gratuito que hace los escasos 4 km que hay. Importante, desde el hotel 7 sages hasta la estación Norte hay un buen trecho, unos 30 minutos en taxi dependiendo del tráfico (30 RMB) por lo que conviene salir con al menos una hora de antelación. En el billete viene indicada la puerta de entrada al andén.


Las cuevas de Longmen se encuentran a ambos lados de río Yi. Las esculturas más importantes se encuentran en el lado oeste del río y el recorrido comienza en este lado sentido sur y se regresa por la orilla este sentido norte. Algunas de las imágenes son espectaculares y es difícil imaginarse como pudieron esculpir tal cantidad de cuevas y figuras en las paredes de estas rocas. A nosotros nos llevó unas tres horas y media recorrerlas, teniendo en cuenta las paradas correspondientes por el omnipresente calor y la compañía de nuestros churumbeles. Es de suponer que el recorrido nocturno debe ofrecer una visión distinta del lugar, pero para eso habría que quedarse a dormir en Luoyang y nuestro tren de vuelta salía a las 17:50 h.




Lo más curioso de la vuelta a la estación es que el tren gratuito no existe, sólo lo tienen en los horarios en que hay tren de llegada. La opción es coger el autobús 67, pero como tardaba mucho y ya estábamos un poco un cansados de esperar, tomamos el 71 hasta pasar por una avenida en la que a lo lejos se ve la estación de tren. Cruzamos la calle y tomamos el autobús 66 que nos dejó en la misma puerta.

Por la noche lavadora y secadora en el "hostel" y cenita ligera con unas cervezas. La verdad es que era un sitio muy agradable.

miércoles, 14 de agosto de 2013


MIÉRCOLES, DÍA 12




Mezquita
Ya que nos habíamos acostado tarde, no madrugamos y decidimos desayunar en el hotel, leche y café con tostadas algo caro para ser China (108 yuanes) aunque es verdad que pedimos demasiadas tostadas (1 para cada uno y en cada plato venían 3).


Tras desayunar nos pusimos en camino hacia el barrio musulmán, una zona muy ambientada con un montón de puestos de comida y recuerdos. Es muy curioso ver como se mezclan la cultura árabe y china tanto en la calle como en las edificaciones, especialmente en la mezquita. La entrada a la mezquita vale 35 yuanes por persona y es un lugar con mucho encanto, chino y árabe a la vez que merece la pena visitar.

Mezquita


Después de la mezquita y atravesando callejuelas llenas de tiendas en las que te venden de todo (tipo zoco árabe en el que venden imitaciones y recuerdos como soldaditos de terracota o palillos chinos) fuimos camino de la torre del tambor y la torre de la campana, dos edificios similares de visita obligada en Xian. Por cierto, la iluminación nocturna les da un colorido muy particular.






Tras la visita decidimos ir a la estación del norte a comprar los billetes de tren para ir a visitar las cuevas de Luoyang Longmen al día siguiente. Con los billetes en la mano (los más caros de los que compramos en todo el viaje, 887 yuanes dos adultos y un niño) fuimos a descansar un rato al hotel y después nos dirigimos a comer algo. Esto último fue algo complicado pues nos costó entendernos bastante y en alguno de los restaurantes den los que entramos no tenían fotos de los platos.




Finalmente comimos en un pequeño restaurante lo que parecían Kebabs (pan de pita con carne mechada) y dos tipos de fideos: anchos de arroz y noodles, ambos buenísimos pero extremadamente picantes (no nos acordamos de las palabras mágicas Bu Lá que significan sin picante).
Murallas de Xian


Torre del Tambor iluminada.
Con la boca todavía ardiendo nos dirigimos en metro hacia la puerta sur de las murallas pues nos habían dicho que era donde se podían alquilar las bicis para recorrerla. Aquí sufrimos una decepción, después de pagar los 162 yuanes de la entrada (2 adultos y dos niños) no nos quisieron alquilar las bicis porque los niños eran demasiado pequeños (menores de 10 años). Así que nos dimos un breve paseo y decidimos volver a las callejuelas de las tiendas que habían despertado nuestra curiosidad por la mañana. Y ahí fue donde nos iniciamos en la habilidad del regateo y compramos dos equipaciones de fútbol para Pablo por 100 yuanes (cuando inicialmente nos pedían 120 yuanes por una).




Sería bueno aquí hacer un pequeño apunte sobre el metro. Entre 2011/13 se han inaugurado lineas de metro en muchas de las ciudades que hemos visitado (Hangzshuo, Nanjing, Suzhou, Xian) y en muchas de las guías de viajes editadas antes de estas fechas no aparecen. Es un medio de transporte rápido, barato y seguro pero es importante tener en cuenta algunas cosas. La principal es que es difícil encontrar planos físicos de la ciudad con las estaciones de metro superpuestas, y los nombres de éstas no siempre coinciden con le lugar al que vamos o la calle por la que cruzan. Por ejemplo, en Xian, la parada de metro que corresponde a la nueva estación de tren de alta velocidad se llama "Beikezhan" y hasta que lo consigues averiguar... A su favor hay que decir que todas las máquinas de compra de ticktes permiten la opción de inglés como idioma alternativo y siempre nos podemos guiar por su "pinyin" correspondiente, siempre que tengas claro dónde quieres ir.

martes, 13 de agosto de 2013


MARTES, DIA 11




Con Gary, Sophie y familia a las puertas de su
casa-Hotel


Ultimo día en Yangshuo. Nuestro vuelo sale desde Guilin a Xi'an a las 22:30 por lo que habíamos decidido contratar con Gary y Sophie la excursión a los Bancales de Arroz de la Columna de Dragón. Cargamos el coche con las mochilas, desayunamos temprano y a las 9:00 estábamos en ruta.















 El recorrido es largó, unas 3 horas y media desde Yangshuo en coche, pero mereció la pena. Fuimos en coche hasta dónde permite la carretera. A partir de este momento hay dos opciones: cochecito eléctrico que discurre por una carreterita adoquinada o caminata.

Gary nos aconsejó hacer un fifty-fifty y tomamos un vehículo hasta la localidad de ......., un pueblecito de casas de madera que parece estar  mimetizado por las montañas. Desde allí fuimos andando por un camino estrecho que ascendía por la ladera hasta la población de.... Las vistas eran espectaculares y discurría entre bancales de arroz, algún pequeño maizal y árboles frutales.



Daban ganas de quedarse allí algún día más para poder seguir deleitándose con los rincones y paisajes que ofrecían aquellas montañas. Eso sí, hay que acordarse de llevar agua y algún tentempié para el camino, que es de ida y vuelta. Las vistas desde la población de...... son impresionantes, aunque aquí hay que compartirlas con el resto de turistas que han subido en cochecito y con los tenderetes típicos de venta de productos locales y algunas lugareñas que se ofrecen trajes típicos para hacerse fotos a un módico precio.
Con menos calor es ideal para perderse caminando entre arrozales...


Con menos calor es ideal para perderse caminando entre arrozales...

Y tras la excursión, al aeropuerto y con algo de retraso llegamos a Xian pasadas las 01:00h de la mañana.

Nos estaba esperando un taxi que habíamos acordado con el hotel (7 Stages) y al hotel a dormir. Nos hospedamos en el 7 Stages Hostel, un lugar con buen ambiente, tranquilo y precioso cerca de la puerta norte de la muralla (aproximadamente a 20 minutos andando del centro)

Nuestra habitación era una familiar (no compartida) con baño individual y aire acondicionado, estuvimos muy bien.



lunes, 12 de agosto de 2013


LUNES, DÍA 10




Carretera de Yangshuo a Jima



Hoy tocaba día tranquilo, a los niños les había gustado mucho el baño en el río, así que cogimos las bicis y nos fuimos hacia el río Yulong. Se estuvieron bañando mientras los chinos que paseaban en barcas de bambú y no paraban de reírse y hacerles fotos cuando pasaban a su lado, hasta se montó un corrillo en la orilla para verles.




Río Yulong


Después, también en bici, nos fuimos hacia  Yangshuo y paseamos por el centro (mucho menos abarrotado que el fin de semana). Nos acercamos hasta el río Li y comimos en el café Lucy que nos habían recomendado. La comida muy buena pero hay que echarle mucha paciencia porque se lo toman con mucha calma.




Río Li a su paso por Yangshuo






Tras la comida regresamos al hotel en bici y nos preparamos para ir a ver la pesca con cormoranes que habíamos contratado con Gary y Sophia. Esta era una de las mayores ilusiones de Pablo al que le encanta el tema de la pesca.




Pesca con cormoranes
Y desde luego que no le defraudó. Sobre las 19:30h salimos en barco por el río Li y cuando estaba todo oscuro un pescador enciende una luz en su barca de bambú llena de cormoranes, los tira al agua y a pescar. El barco va navegando al lado de la barca de bambú mientras los cormoranes bucéan y salen a la superficie alrededor de la barcaza buscando peces.

Cuando a atrapan alguno el pescados los coge con un palo de bambú, les estruja el gaznate y pez a la cesta de mimbre. Previamente les colocan unos anillos para que no se puedan tragar los peces más grandes. Ya al final te paran en la orilla y te dejan acercarte a los cormoranes y hacerte fotos con ellos. Es una experiencia totalmente recomendable (nos costó 130 yuanes). Hay que ir embadurnados de relec porque si no los mosquitos se dan un banquetazo.

Después cervecita y noodles en el Minority y para el hotel.

domingo, 11 de agosto de 2013


DOMINGO, DÍA 9

Desayunamos algo antes que ayer y a las 11:00 estábamos en la estación de autobuses de Yangshuo dispuestos a coger el bus hacia Yangdi para hacer en barca la famosa ruta poe el río Li entre este pueblo y Xinping (que incluye la imagen del billete de 20 yuanes).


Desde el hotel a la estación fuimos caminando (1 hora exacta) por un camino que va al lado de un canal de riego.

Ya en la estación de autobuses en la taquilla nos indican que el billete se compra en el bus así que nos subimos a un mini bus bastante destartalado (una señora nos indicó cual era y aunque nosotos pensábamos que nos quería vender algo no fue así, simplemente nos indicó cula era el autobús). Una vez en el mini bus el conductor nos indica que nos sentemos así que lo hacemos aunque todavía no hemos pagado el billete. Estabamos bastante extrañados pero una vez en marcha una chica hace la función de revisora y va cobrando los billetes (9,5 yuanes por persona). El trayecto dura alrededor de una hora y media y el autobús va parando constantemente para dejar y coger gente.

El autobús te deja justo en el punto donde salen las barcas de bambú, de hecho en cuanto te bajas del autobús una avalancha de chinas te intenta vender los paseos en barca, pistolas de agua, coronas de flores y todo tipo de cosas.


Río Li

Después de regatear un poco por 340 yuanes cogimos una barca de bambú para los cuatro hacia Xinping, además compramos dos pistolas de agua para los niños (más que pistolas son bazocas) por 10 yuanes y una corona de flores por 5 yuanes.

La travesía por el río dura alrededor de una hora aunque puedes para a comer durante el recorrido, la verdad es que nuestro barquero iba bastante rápido (adelantábamos a todas las otras barcas) pero no nos importó ya que hay timpo suficiente para admirar el paiseje, hacer fotos e incluso mojarnos.

El paisaje es espectacular, no hay palabras para describirlo aunque el río va llenito de barcas de bambú en ambas direcciones


Río Li

Una vez en Xinping con el mismo ticket de la barca al final de la cuesta puedes coger unos minibuses blancos que te llevan hasta la estación de autobuses de para coger el bus hacia Yangshuo.

Comiendo en Xinping


Nosotros decidimos comer antes de coger el bus y en la misma calle que sale del punto donde te deja el autobus comimos en una restaurante que tenía la carta en ingles . Comimos unos noodles, arroz y cerdo por tan sólo 69 yuanes, acompañado de cerveza y agua. Estaba todo muy bueno, la verdad es que a los niños les está encantando la comida china.


El autobús desde Xinping sigue el mismo sistema de cobro en el autobús, en este caso fueron 7 yuanes por persona y el trayecto (llenito de baches) dura unos 45 minutos.






Justo en frente de la estación de autobuses de Yangshuo se encuentra el mercado de Granjeros. Ya nos habíamos fijado en el una de las veces que pasamos por delante y teníamos ganas de entrar, así que aprovechamos este momento. Tiene tres puertas y por cualquiera de ellas sale un hedor característico que hizo a Pablo dar algunas arcadas. No nos vamos a detener mucho en los detalles, pero si creemos que merece la pena echar un vistazo a un lugar de estos porque esta lleno de imágenes curiosas y representa una parte importante de la cultura de un lugar. A los niños, excepto por el olor, el mercado les despertó la curiosidad, eso sí, en la parte de la carne, nos abstuvimos de ir por la zona de perros y gatos.

Al anochecer nos fuimos a ver el espectáculo Ilusions en el río Li. Lo habíamos contratado con Gary y a las 18:45 h vino un coche a recogernos al hotel, nuestro chofer Mr Jo muy amable nos acompañó y consiguió la entrada de Pablo a una velocidad increible teniendo en cuenta la cola que había (la entrada de niño hay que comprarla en la taquilla justo antes de entrar y te da derecho a coger una silla plegable que pones a tu lado). Iria no pagó entrada, eso sí, tuvimos que tenerla en brazos durante el espectaculo.

Como todo en China la entrada al espectáculo está fatal organizada, te pones junto a un guía con un número y el te da cuando cree conveniente las entradas con tu número de asiento, de hecho a nosotros nos la dió cuando ya había comenzado el espectáculo y luego no sabíamos como encontrar nuestro sitio.

El espectáculo está bastante bien, merece la pena aunque sólo sea por el paisaje de fondo con los picos iluminados. Representa escenas de la vida cotidiana de la zona y la puesta en escena es muy buena. A los niños nos les gustó tanto ya que para ellos resulta algo aburrido.

sábado, 10 de agosto de 2013


SÁBADO, DÍA 8


Aunque hoy descansamos un poco más, a las 9 estábamos desayunando las tostadas, el huevo con baicon y el café que nos había preparado Sophie. Con el estómago lleno y con los bañadores en la mochila cogimos las bicis y nos dispusimos a buscar el Puente del Dragón.

Cuando ya estábamos en ruta nos dimos cuenta de que el mapa no lo llevábamos encima, así que optamos por seguir el camino que tomaban casi todas las bicis. Cada vez veíamos más y más bicis, y lugareños ofreciendo viajes en barcazas de bambú y un montón de camiones transportando barcazas y bicicletas de un sitio para otro. Un camino pequeño pero con un tránsito de paseo marítimo en cualquier localidad costera española en verano. Aquello no es lo que en un principio buscábamos, pero como todo el mundo iba por allí...



Río Yulong

Llegamos al puente Gongnong, al sur, cuando nuestra intención era ir al noroeste. Aprovechamos para bañarnos y refrescarnos un poco en el río Yulong.


Con ánimos renovados cambiamos de sentido y nos dirigimos ría arriba buscando nuestro destino original. A partir de Xinglong, un pueblecito pequeño a orillas del río, la cosa cambió, cada vez había menos gente y los rincones que nos encontrábamos se convertían en lugares perfectos para parar y deleitarse con el paisaje. Es más, hay que adentrase en caminos y pueblecitos donde la bicicleta de paseo tandem que llevábamos desentonaba un poco. El camino, a veces sendero, discurre entre arrozales, pequeñas albercas que se utilizan como piscifactorías y criaderos de nenúfares y huertos que, con las montañas como fondo, ofrecen un paisaje magnífico.

El Puente del Dragón se encuentra rodeado de pequeños establecimientos que te venden comida, agua y souvenirs además de lugareñas vendiendo paseos en barca de bambú.
Puente del Dragón

Después de aparcar las bicis atravesamos el puente y compramos agua y sandía fresquita a una señora muy amable que casi nos arrastró a su pequeña tienda.





Comimos noodles y arroz al lado del río, muy agradable con escaleras hacia el río así que los niños aprovecharon para darse un chapuzón.



La vuelta hacia Yangshuo la hicimos por la orilla contraria, es un camino más fácil y corto que el que habíamos hecho para venir, en el que te vuelves a encontrar pueblecitos a los que ya les empiezan a hacer un camino asfaltado de cemento.










 



Después de una reconfortante ducha salimos a dar un paseo por el centro de Yangshuo. Al ser sábado había más gente que el día anterior, por West Road no se podía ni caminar, un agobio la verdad. Cenamos de nuevo en el café Mimosa y de vuelta al hotel (nos costó algo más conseguir taxi ya que al ser sábado estaban más solicitados y nos pedían 40 yuanes aunque finalmente conseguimos uno por 30 yuanes).