VIERNES, DÍA 14
Desayuno temprano al estilo del día anterior y dejamos la mochila
hecha en la consigna del "hostel". Hoy toca visita a los
Guerreros Xian. Vamos andando hasta la estación de tren (no la de
alta velocidad) y mirando de frente a la derecha, se toman los
autobuses a los Guerreros de Terracota. Nos encontramos una gran cola
a la que amablemente nos guió un pseudotaxista. La cola hacía
presagiar una larga espera, cosa que nuestro acompañante certificaba
invitándonos a ir en taxi. No era para tanto, la cola iba rápido y
además habíamos leído en algún foro que justo al lado había unos
autobuses que por un yuan más por barba te llevaban al mismo sitio.
Mientras uno esperaba en la cola con los peques (por lo del
viajero "porsiacaso") el otro fue a cotillear. Y así fue,
en menos de 5 minutos estábamos en marcha en unos autobuses azules
(nº 914) con el lateral indicando Xian--Terracota Warriors que te
llevan por 8 yuanes. Los verdes, los de la cola (sí, justo al lado!)
lo hacen por 7 yuanes, para gustos colores.
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| Angar 1. Guerreros de Xian |
Los alrededores de la entrada a los Guerreros están llenos de
puestos de comida, tiendas de recuerdos y restaurantes,
evidentemente, a un precio más elevado que otros sitios. Incluso
mucho más que en otros lugares turísticos en los que hemos estado.
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| Angar 2. Guerreros de Xian |
La visita la hicimos en orden inverso al número que marcan las
naves dónde se encuentran los Guerreros, según recomiendan algunas
guías y foros. Es decir, de la 3 a la 1. Eso es porque la primera
es la más importante y llamativa, y es mejor dejarla para el final.
Por últimos visitamos el museo, cuyo principal atractivo son unas
cuádrigas de broce que aparecieron a escasos metros de la tumba del
Emperador. arqueológico. La entrada es relativamente
cara, pero merece la pena, aunque solo sea por el trabajo que aún
queda por hacer.
Quedamos impresionados por la cantidad de matices
diferentes que presentan los Guerreros entre ellos y por las
dimensiones del hallazgo
De vuelta a Xian tomamos el mismo autobús, el 914 que nos dejó
al lado de la estación de trenes. El resto de la tarde lo dedicamos
a dar una vuelta por el barrio Musulmán y a cenar algo por allí. De
camino a la estación de tren cogimos las mochilas de la consigna de
hotel y nos aseamos un poco.
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| Entrada al barrio Musulman, Xian. |
La experiencia del tren nocturno fue peculiar. La estación centro
de Xian no tiene nada que ver con la nueva y moderna de alta
velocidad que hay a las afueras. Alrededor de la misma, en plena
calle y aprovechando la sombra que ofrecen las murallas de la ciudad,
se agolpan cientos de personas esperando (suponemos) su tren, unos
tumbados, otros jugando a las cartas y juegos de mesa, otros comiendo
noodles...Una vez dentro esto se multiplica exponencialmente, a lo
que hay que añadir la suciedad y porquería que se adueña del
lugar, pues se tiene la costumbre de tirar todo al suelo, ya sean
los huesos sobrantes del pollo que se están comiendo o el vaso
gigante que contenía los noodles. De vez en cuando pasaba una señora
tirando agua y gritando y detrás de ella un señor haciendo lo
mismo con serrín y empujando toda la masa que se iba formando con un
escobón. La imagen, como hemos dicho, era algo más que peculiar.
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| Estación de trenes de Xian. |
No tuvimos que esperar demasiado ya que el tren tenía su origen
en Xian y por ello abrieron las puertas alrededor de media hora
antes. El tren era sin letra (2672) lo que significa que es de los
más antiguos y sin duda lo era. Nosotros cogimos litera blanda que
es la clase superior por lo que íbamos los cuatro en compartimento
cerrado de cuatro camas (dos literas). La ropa de cama aunque vieja
estaba limpia y el compartimento, aunque pequeño,fue suficiente, por
lo que dormimos más de lo que esperábamos (sobre todo cuando vimos
lo viejo que era el tren).
Eso sí, el baño situado al final del compartimento, como todos
los baños comunes de calles y estaciones, desprendía desde primera
hora un olor nauseabundo.
La otra opción para viaje nocturno además de asiento es la
litera dura que son grupos de 6 camas (literas de tres camas) sin
cerramiento entre ellas. Algo así como un albergue.
Para conseguir la litera blanda hay que sacar los billetes con
tiempo (salen a la venta aproximadamente 20 días antes) a través de
agencia y confiar en la suerte.
Nada más subir al tren la revisora (que no habla nada de ingles
ni tiene ninguna intención de hacerse entender) cambia los billetes
de papel por unos de plástico de forma que sabe cual es la parada de
cada uno y te avisa unos 15 minutos antes. Nosotros como no lo
sabíamos pusimos el despertador (importante saber la hora de llegada
ya que el tren sólo para para bajar y subir bajeros unos 5 minutos
por estación).
En el vagón íbamos bastantes turistas extranjeros y compartimos
la poca información que teníamos entre nosotros.