lunes, 5 de agosto de 2013


LUNES, DIA 3

SHANGAI. Nos vamos temprano hacia la estación de tren de Suzhou- YuanQu (existe otra que está más en el centro) para intentar coger billetes para el tren de las 9:45 a Shangai. El problema es que cuando llegamos nos dicen que ya no hay billetes, que quedan para el de las 11:00. Menos mal que ese día venia la prima Mónica que se defiende en chino y , aunque compramos los billetes del tren de las once, conseguimos colarnos en el de las 9:45 sin asiento. Luego, durante el trayecto de unos 25 minutos, no hubo problema para ir sentados.

Estación Suzhou-YuangQu
Desde la estación de Shangai tomamos la linea 1 de metro hasta People´s Square. Es un poco trabajoso llegar hasta esta linea desde la estación, pero en caso de no encontrar indicaciones de la linea 1, es mejor dirigirse hacia cualquier señal de metro de la linea 2 ó 3 finalmente todas acaban en una especie de centro comercial de pequeñas tiendas subterráneas.
Comenzamos nuestro paseo por Nanjin East Road,  una calle de comercios conocidos y de grandes marcas que representa la nueva China. El que piense que Picadilly Circus tiene luces es que no ha estado en Shangai. Siguiendo por esta calle se llega a la imagen más conocida de esta ciudad, el Skyline del Pudong. La verdad es que la imagen es espectacular, la distancia que en esta zona ofrece el río Huangpú entre las orillas oeste (El Bund) y el este (Pudong) permite una visión panorámica del lugar.

Vistas del Pudong. Skyline de Shangai

Continuando nuestro camino por el Bund nos fuimos cruzando con hoteles, comercios y bancos que ahora ocupan edificios de los siglos XIX y XX que antes fueron aduana o clubes selectos y que dan una imagen muy distinta a su orilla de enfrente.

 De camino a los jardines de Yuyuán comimos en una calle perpendicular a Fuzhou Road, de nuevo en un restaurante típicamente chino. Todo buenísimo y con la atención de los cocineros, que tras servirnos la comida se acercaron a ver como nos comíamos los noodles y el arroz con los palillos. La verdad que la imagen debía ser graciosa.

Después de comer nos dirigimos caminando hacia el bazar y los jardines de Yuyuan, la única zona típicamente china que queda en Shangai. Tras un breve paseo (breve sobre todo por el calor que hacía) por los jardines decidimos poner rumbo a la concesión francesa.



Jardines de Yuyuan


Fuimos en autobús siguiendo las indicaciones en un entendible inglés que nos dio una voluntaria que ayudaba a los turistas en la zona de los jardines. Importante siempre que uno entre en un autobús es indicar tu destino al conductor, así te aseguras de que te avisa cuando llegues al destino. Otra cosa con respectos a los autobuses en esta zona es que los conductores no llevan cambio, tienes que introducir el dinero justo del billete (2 yuanes) en una cajita que tiene el justo delante.

La concesión francesa son un par de calles de casas bajas muy animadas ya que tienen muchos restaurantes y locales de moda. Nosotros aprovechamos para tomar un café en un Starbuck y de paso comunicarnos con la familia vía wifi.

Shangai sin niños da para quedarse, una vez aseados y cambiados, por la noche a cenar en la concesión francesa e ir a tomar una copa en algún bar de alguna de las torres del Pudong, pero nosotros lo dejamos para otra ocasión.

De vuelta a Suzhou y tras una refrescante ducha nos fuimos a cenar a un restaurante cerca del apartamento de Mónica y comimos los mejores dumplings (bolitas de masa, en este caso fritas y rellenas de carne) de toda nuestra estancia. Una curiosidad del restaurante: No tenían agua mineral, únicamente el agua tibia manchada de té que te ofrecen gratuitamente. Esto nos sorprendió mucho.

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