MARTES, DIA 4
NÁNJING. Habíamos sacado los billetes de tren el día anterior
en la estación de Shangai. Salimos desde el apartamento en taxi
hasta la estación con tiempo suficiente (21 RMB). A las 10:30 salió puntual el tren
de Suzhou y a las 12:00 ya estábamos en nuestro destino. Esta vez
Pablo pagó billete, mientras que el día anterior ni él ni Iria lo
hicieron...utilizan el "ojo del buen cubero" y según la
vista del que toque ese día así pagamos más o menos. En autobuses
y metro aún no han pagado ninguno de los dos. En este punto estaría
bien indicaros a aquellos que llevéis niños que hay unas marcas a
1,20 m. o a 1,30 m. en algunas puertas que en nuestro caso no han
utilizado.
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| Mausoleo de Sun Yasen |
Una vez en la estación de Nanjing buscamos los autobuses Y1, Y3 o
16 como indica la Lonely Planet para subir hasta la zona de Zhongshan
Mountain National Park.. Empezaba mal el día, ni en la salida oeste
ni en la este de la estación encontrábamos nuestros ansiados
autobuses. Entramos en un hotel donde esperábamos algo de inglés
(las indicaciones en chino de la oficina de autobuses no nos terminó
de convencer) y nos mandaron hacia el este en busca de estos
autobuses, pero nada de nada. Finalmente, tras varios minutos
andando, decidimos coger un taxi para subir hasta el mencionado
parque. Allí, separados entre ellos a una distancia considerable
como para no hacer a pie se encuentran la Tumba de Ming Xiaoling, el
Mausoleo de Sun Yatsen y la zona paisajística del Templo de Linggú.
El taxi nos dejó en el primer monumento y desde allí fuimos en el
autobús 3 y luego en el turístico 1 hasta el segundo monumento.
Este segundo, de forma exagerada, es un lugar de peregrinación de
los chinos para ver la tumba del que consideran el padre de la China
moderna (doctor Sun). Estos monumentos están en un enclave
paisajístico precioso, aunque su valor arquitectónico no supimos
apreciarlo. Esto, unido a lo caótico del desplazamiento, la hora
(14:30) y nuestro interés por visitar el centro y murallas de la
ciudad nos hizo desistir de la visita del último lugar. Nuestra
recomendación: si hacéis visita de un día como nosotros quizá
sería mejor coger un taxi directamente y dirigirse hasta el Templo
de Linggú, que aparentemente (como os hemos dicho, no lo vimos) es
el que mejor pinta tenía.
Comimos algo rápido, pinchos de pollo y cerdo condimentados, en
un puestecillo y nos dirigimos directamente al sur de la ciudad,
hacia el Templo de Fuzi y alrededores (taxi, 31 RMB).
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| Templo de Fuzi |
La zona en
torno al templo de Fuzi tiene su encanto, pequeñas calles de
comercio de estética oriental, en su gran mayoría reconstruida te
sacan de una cuidad en la que ya abundan los rascacielos y nuevas
edificaciones.
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| Concierto de musica tradicional. Templo de Fuzi |
La visita del templo es corta y recomendable y en
nuestro caso, en una de las salas, estuvo acompañada de un concierto
de instrumentos tradicionales chinos de cuerda y viento a cargo de cuatro
músicos convenientemente ataviados.
En la puerta principal del
templo hay una gran plaza con un pequeño canal donde se puede dar un
paseo en barcas turísticas. Nosotros preferimos seguir paseando por
la zona para tomar un café y ver restos de las antiguas murallas que
aún quedan por esta zona de la ciudad.
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| Murallas y lago de Nanjing |
Después tomamos la linea 1 de metro en la estación de Shanshion
Street hasta Gulou. Aquí seguimos andando por East Beijing Road
hasta un edificio del Gobierno Municipal donde tomamos a la izquierda
para visitar el Templo de Jiming. Continuando por la calle (cuesta
arriba) se llega a las murallas de Ming, donde se puede realizar un
bonito y largo paseo hasta el parque de Jiuhuashan. Nosotros íbamos
ya un poco cansados y el tiempo apremiaba para llegar al tren de
vuelta (19:43) por lo que preferimos admirar el paisaje, las vistas
de las murallas y el atardecer desde el parque del lago Xuanwu.
De vuelta tomamos el autobús 304 que era el único que pasaba por
allí hasta que vimos la primera boca de metro que nos llevase a la
estación. Sí, quizá un poco arriesgado, pero los peques no querían
andar más y , ¿ qué es la vida sin un poco de aventura?
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