sábado, 10 de agosto de 2013


SÁBADO, DÍA 8


Aunque hoy descansamos un poco más, a las 9 estábamos desayunando las tostadas, el huevo con baicon y el café que nos había preparado Sophie. Con el estómago lleno y con los bañadores en la mochila cogimos las bicis y nos dispusimos a buscar el Puente del Dragón.

Cuando ya estábamos en ruta nos dimos cuenta de que el mapa no lo llevábamos encima, así que optamos por seguir el camino que tomaban casi todas las bicis. Cada vez veíamos más y más bicis, y lugareños ofreciendo viajes en barcazas de bambú y un montón de camiones transportando barcazas y bicicletas de un sitio para otro. Un camino pequeño pero con un tránsito de paseo marítimo en cualquier localidad costera española en verano. Aquello no es lo que en un principio buscábamos, pero como todo el mundo iba por allí...



Río Yulong

Llegamos al puente Gongnong, al sur, cuando nuestra intención era ir al noroeste. Aprovechamos para bañarnos y refrescarnos un poco en el río Yulong.


Con ánimos renovados cambiamos de sentido y nos dirigimos ría arriba buscando nuestro destino original. A partir de Xinglong, un pueblecito pequeño a orillas del río, la cosa cambió, cada vez había menos gente y los rincones que nos encontrábamos se convertían en lugares perfectos para parar y deleitarse con el paisaje. Es más, hay que adentrase en caminos y pueblecitos donde la bicicleta de paseo tandem que llevábamos desentonaba un poco. El camino, a veces sendero, discurre entre arrozales, pequeñas albercas que se utilizan como piscifactorías y criaderos de nenúfares y huertos que, con las montañas como fondo, ofrecen un paisaje magnífico.

El Puente del Dragón se encuentra rodeado de pequeños establecimientos que te venden comida, agua y souvenirs además de lugareñas vendiendo paseos en barca de bambú.
Puente del Dragón

Después de aparcar las bicis atravesamos el puente y compramos agua y sandía fresquita a una señora muy amable que casi nos arrastró a su pequeña tienda.





Comimos noodles y arroz al lado del río, muy agradable con escaleras hacia el río así que los niños aprovecharon para darse un chapuzón.



La vuelta hacia Yangshuo la hicimos por la orilla contraria, es un camino más fácil y corto que el que habíamos hecho para venir, en el que te vuelves a encontrar pueblecitos a los que ya les empiezan a hacer un camino asfaltado de cemento.










 



Después de una reconfortante ducha salimos a dar un paseo por el centro de Yangshuo. Al ser sábado había más gente que el día anterior, por West Road no se podía ni caminar, un agobio la verdad. Cenamos de nuevo en el café Mimosa y de vuelta al hotel (nos costó algo más conseguir taxi ya que al ser sábado estaban más solicitados y nos pedían 40 yuanes aunque finalmente conseguimos uno por 30 yuanes).




viernes, 9 de agosto de 2013


VIERNES, DÍA 7

Madrugamos para coger el autobús que nos llevaría al aeropuerto (mas de dos horas de trayecto). Volamos con Eastern China hacia Guilin (Qilin como dicen ellos). El vuelo dura unas dos horas y te dan la comida. La espera en el aeropuerto al igual que en las estaciones de tren  a los niños se les hizo corto gracias al "kit de viaje" consistente en ipad con pelis y auriculares para no molestar.




En el aeropuerto estaba esperando el transporte que nos llevaría al hotel. Tras leer múltiples foros y blogs de viajes a esta zona nos decidimos a contactar con Gary (Win Win travels por las excelentes referencias de todo el mundo que había tratado con él. Nos alojamos en su hotel (Garden hotel) y arreglamos con él tanto el transporte desde el aeropuerto como la excursión a los arrozales de Lonji (más tarde también nos conseguirían las entradas para ver el espectáculo y...).





Vistas desde nuestra habitación


El hotel esta bastante bien aunque algo lejos del centro de Yangshuo (30 yuanes en
taxi, 30 minutos andando o 10 min en bici). Nosotros decidimos acercarnos al centro del pueblo en bici para una primera toma de contacto. Cabe destacar que ir en bici o moto por estos lugares es "jugarte la vida" ya que a tu lado pasan constantemente pitando autobuses,coches y motos (incluso en el sentido contrario al de la marcha) pero como todo el mundo va igual hay que lanzarse.

La amabilidad de Gary y Sophia es espectacular y nos ha ayudado mucho a disfrutar de estos días.

El pueblo esta muy animado, la gente abarrota las calles principales y apenas se puede caminar. Tras un breve paseo y que los niños tomasen una hamburguesa en el Mc Donalds (llevaban casi una semana a base de comida china y nos pareció una buena ocasión) nos decimos por una de las calles paralelas a la principal mucho más tranquila y que unos españoles en el hotel nos habían recomendado. Cenamos en el Mimosa café, un sitio tranquilo con comida Europea además de comida China.



Tras la cena a la cama que los niños no podían con su alma tras el madrugón de por la mañana...



jueves, 8 de agosto de 2013


JUEVES, DIA 6

HÁNGZHOU. Esta vez salimos de la estación central de Suzhou. Para Nanjing y Shangai lo hicimos desde Suzhou-YuanQu. El tren es un "D" que tarda 2 horas hasta la estación de Hángzhou.

Una vez allí tomamos el recién estrenado metro de la ciudad. En dos paradas te plantas en la orilla este del famoso Lago del Oeste. Y menos mal que se puede llegar en metro, porque todo lo que gira en torno al lago es un caos de trafico y gente, y plantearnos volver en autobús o taxi desde allí se nos planteaba complicado. Es un lugar muy turístico para los chinos y recorren sus orillas en bici, moto, carritos electricos,autobuses, taxis...nosotros optamos por la bici. En el propio cruce de la calle Jiefang Lu con Hubin Lu ya te encuentras puestos en los que te alquilan bicis por horas, no os olvidéis de regatear. Otra opción es hacer recorridos en barco con pequeños botes con remero o con barcazas un poco más grandes a motor, pero como os contamos, nosotros nos decantamos por las bicis.






Tomamos dirección sur haciendo pequeños descansos para beber agua y tomar alguna foto de los distintos marcos que ofrecía el lago. La diferencia entre ir en bicicleta o contratar el carrito de golf tipo bus, es que este segundo en la zona este del lago va más cerca de la orilla y no hay que pedalear ni conducir. En las pasarelas de Su y Bai se puede ir indistintamente con uno o con otro.




Al sur del lago visitamos la pagoda de Léifeng, muy llamativa por encontrase en una pequeña colina. Ofrece unas vistas inmejorables del lago y sus alrededores, además del Templo de Jincí, justo al sur de la pagoda. Además, tiene ascensor, cosa que es de agradecer.




Desde aquí llegamos a la pasarela de Su y vuelta. Teníamos ganas de comer en un restaurante de la cadena Ajisen Ramen y había uno justo donde alquilamos las bicis. Pues allí que nos fuimos, dejamos las bicis y comimos en el Ajisen Ramen esquina de Yunán Lu con Jiefang Lu. Los domplis no estaban muy allá, nos seguimos quedando con los restaurantes más tradicionales dónde comimos en Suzhou y Shangai.




Pagoda de Léifeng













Después de comer dimos un paseo por Hubin Lu hasta la pasarela de Bai. No dio para mucho más el día, teníamos dos horas de viaje en tren hasta Suzhou y este partía a las 18:39, así que tomamos el metro y nos plantamos en la estación de trenes de Hanzhou. Para ser una ciudad turística la estación es sorprendentemente vieja y desordenada, en los pasillos y las salas de espera se acumula la gente por donde puede (incluido el suelo) y sin ningún tipo de ventilación (el olor en nuestra sala era nauseabundo). Para colmo, el tren salió con una hora de retraso... fue una situación bastante particular.



miércoles, 7 de agosto de 2013


MIÉRCOLES, DIA 5


SUZHOU. Hoy es nuestro segundo día en Suzhou. El primero fue el día de llegada y sirvió de toma de contacto. Como no nos vamos a mover de la ciudad y nos quedan unos días moviditos de levantarnos temprano para coger trenes y aviones, decidimos dejar que los peques duerman un poco más, hoy nos lo podemos permitir.

Una vez desayunados tomamos el metro a hasta Leqiao con la intención de comprar los billetes de autobús al aeropuerto para el viernes. Como hemos comentado antes, los billetes de tren y bus con antelación, importantísimo. Se compran en el mismo sitio del que salen los autobuses, en unas oficinas con el símbolo de China Eastern Airlines que se encuentran en la calle Ganjiang Lu, a unos 500 metros de la salida 1 del la parada de metro Leqiao. Nos quedamos cotilleando en varias tiendas grandes de electrónica que nos habían comentado que se encontraban por la zona.







Desde aquí tomamos un taxi hasta el Jardín del Maestro de las Redes. La entrada son 30 RMB por cabeza, excepto los niños que siguen sin pagar. Nos gustó mucho y, a diferencia de otros jardines, había poca gente visitándolo.














Es un lugar tranquilo y pequeño en el que te puedes recrear con el paseo.




Cuando terminamos la visita nos quedamos husmeando por las calles de Sinquan Jie y Diachengqiao Lu, hasta que encontramos un sitio que nos gustó para comer en esta segunda. La verdad que estos primeros día estamos dejando a un lado los lugares de comida rápida china y, más aun los Kentacky FC y los McDonalds. Así que volvimos a entrar en un restaurante típicamente chino, dónde solo hay chinos y es difícil entender la carta. Pero con un pequeño esfuerzo por ambas partes y las pocas cosas que llevábamos apuntadas en chino la cosa llegó a buen puerto.

Después de comer taxi hasta el museo de la ciudad y paseo por la zona comercial y templo. Por la noche nos acercamos al lago de Suzhou donde dimos un agradable paseo en compañía de Mónica y cenamos en un retsaurante  Taiwanés. Para nuestro paladar occidental era como un chino, eso sí, cenamos de nuevo fenomenal.

martes, 6 de agosto de 2013


MARTES, DIA 4


NÁNJING. Habíamos sacado los billetes de tren el día anterior en la estación de Shangai. Salimos desde el apartamento en taxi hasta la estación con tiempo suficiente (21 RMB). A las 10:30 salió puntual el tren de Suzhou y a las 12:00 ya estábamos en nuestro destino. Esta vez Pablo pagó billete, mientras que el día anterior ni él ni Iria lo hicieron...utilizan el "ojo del buen cubero" y según la vista del que toque ese día así pagamos más o menos. En autobuses y metro aún no han pagado ninguno de los dos. En este punto estaría bien indicaros a aquellos que llevéis niños que hay unas marcas a 1,20 m. o a 1,30 m. en algunas puertas que en nuestro caso no han utilizado.

Mausoleo de Sun Yasen
Una vez en la estación de Nanjing buscamos los autobuses Y1, Y3 o 16 como indica la Lonely Planet para subir hasta la zona de Zhongshan Mountain National Park.. Empezaba mal el día, ni en la salida oeste ni en la este de la estación encontrábamos nuestros ansiados autobuses. Entramos en un hotel donde esperábamos algo de inglés (las indicaciones en chino de la oficina de autobuses no nos terminó de convencer) y nos mandaron hacia el este en busca de estos autobuses, pero nada de nada. Finalmente, tras varios minutos andando, decidimos coger un taxi para subir hasta el mencionado parque. Allí, separados entre ellos a una distancia considerable como para no hacer a pie se encuentran la Tumba de Ming Xiaoling, el Mausoleo de Sun Yatsen y la zona paisajística del Templo de Linggú. El taxi nos dejó en el primer monumento y desde allí fuimos en el autobús 3 y luego en el turístico 1 hasta el segundo monumento. Este segundo, de forma exagerada, es un lugar de peregrinación de los chinos para ver la tumba del que consideran el padre de la China moderna (doctor Sun). Estos monumentos están en un enclave paisajístico precioso, aunque su valor arquitectónico no supimos apreciarlo. Esto, unido a lo caótico del desplazamiento, la hora (14:30) y nuestro interés por visitar el centro y murallas de la ciudad nos hizo desistir de la visita del último lugar. Nuestra recomendación: si hacéis visita de un día como nosotros quizá sería mejor coger un taxi directamente y dirigirse hasta el Templo de Linggú, que aparentemente (como os hemos dicho, no lo vimos) es el que mejor pinta tenía.



Comimos algo rápido, pinchos de pollo y cerdo condimentados, en un puestecillo y nos dirigimos directamente al sur de la ciudad, hacia el Templo de Fuzi y alrededores (taxi, 31 RMB).



Templo de Fuzi

La zona en torno al templo de Fuzi tiene su encanto, pequeñas calles de comercio de estética oriental, en su gran mayoría reconstruida te sacan de una cuidad en la que ya abundan los rascacielos y nuevas edificaciones.
Concierto de musica tradicional. Templo de Fuzi
 
 
 
 
 
 
 
 
La visita del templo es corta y recomendable y en nuestro caso, en una de las salas, estuvo acompañada de un concierto de instrumentos tradicionales chinos de cuerda y viento a cargo de cuatro músicos convenientemente ataviados.







En la puerta principal del templo hay una gran plaza con un pequeño canal donde se puede dar un paseo en barcas turísticas. Nosotros preferimos seguir paseando por la zona para tomar un café y ver restos de las antiguas murallas que aún quedan por esta zona de la ciudad.



Murallas y lago de Nanjing
Después tomamos la linea 1 de metro en la estación de Shanshion Street hasta Gulou. Aquí seguimos andando por East Beijing Road hasta un edificio del Gobierno Municipal donde tomamos a la izquierda para visitar el Templo de Jiming. Continuando por la calle (cuesta arriba) se llega a las murallas de Ming, donde se puede realizar un bonito y largo paseo hasta el parque de Jiuhuashan. Nosotros íbamos ya un poco cansados y el tiempo apremiaba para llegar al tren de vuelta (19:43) por lo que preferimos admirar el paisaje, las vistas de las murallas y el atardecer desde el parque del lago Xuanwu.




De vuelta tomamos el autobús 304 que era el único que pasaba por allí hasta que vimos la primera boca de metro que nos llevase a la estación. Sí, quizá un poco arriesgado, pero los peques no querían andar más y , ¿ qué es la vida sin un poco de aventura?






lunes, 5 de agosto de 2013


LUNES, DIA 3

SHANGAI. Nos vamos temprano hacia la estación de tren de Suzhou- YuanQu (existe otra que está más en el centro) para intentar coger billetes para el tren de las 9:45 a Shangai. El problema es que cuando llegamos nos dicen que ya no hay billetes, que quedan para el de las 11:00. Menos mal que ese día venia la prima Mónica que se defiende en chino y , aunque compramos los billetes del tren de las once, conseguimos colarnos en el de las 9:45 sin asiento. Luego, durante el trayecto de unos 25 minutos, no hubo problema para ir sentados.

Estación Suzhou-YuangQu
Desde la estación de Shangai tomamos la linea 1 de metro hasta People´s Square. Es un poco trabajoso llegar hasta esta linea desde la estación, pero en caso de no encontrar indicaciones de la linea 1, es mejor dirigirse hacia cualquier señal de metro de la linea 2 ó 3 finalmente todas acaban en una especie de centro comercial de pequeñas tiendas subterráneas.
Comenzamos nuestro paseo por Nanjin East Road,  una calle de comercios conocidos y de grandes marcas que representa la nueva China. El que piense que Picadilly Circus tiene luces es que no ha estado en Shangai. Siguiendo por esta calle se llega a la imagen más conocida de esta ciudad, el Skyline del Pudong. La verdad es que la imagen es espectacular, la distancia que en esta zona ofrece el río Huangpú entre las orillas oeste (El Bund) y el este (Pudong) permite una visión panorámica del lugar.

Vistas del Pudong. Skyline de Shangai

Continuando nuestro camino por el Bund nos fuimos cruzando con hoteles, comercios y bancos que ahora ocupan edificios de los siglos XIX y XX que antes fueron aduana o clubes selectos y que dan una imagen muy distinta a su orilla de enfrente.

 De camino a los jardines de Yuyuán comimos en una calle perpendicular a Fuzhou Road, de nuevo en un restaurante típicamente chino. Todo buenísimo y con la atención de los cocineros, que tras servirnos la comida se acercaron a ver como nos comíamos los noodles y el arroz con los palillos. La verdad que la imagen debía ser graciosa.

Después de comer nos dirigimos caminando hacia el bazar y los jardines de Yuyuan, la única zona típicamente china que queda en Shangai. Tras un breve paseo (breve sobre todo por el calor que hacía) por los jardines decidimos poner rumbo a la concesión francesa.



Jardines de Yuyuan


Fuimos en autobús siguiendo las indicaciones en un entendible inglés que nos dio una voluntaria que ayudaba a los turistas en la zona de los jardines. Importante siempre que uno entre en un autobús es indicar tu destino al conductor, así te aseguras de que te avisa cuando llegues al destino. Otra cosa con respectos a los autobuses en esta zona es que los conductores no llevan cambio, tienes que introducir el dinero justo del billete (2 yuanes) en una cajita que tiene el justo delante.

La concesión francesa son un par de calles de casas bajas muy animadas ya que tienen muchos restaurantes y locales de moda. Nosotros aprovechamos para tomar un café en un Starbuck y de paso comunicarnos con la familia vía wifi.

Shangai sin niños da para quedarse, una vez aseados y cambiados, por la noche a cenar en la concesión francesa e ir a tomar una copa en algún bar de alguna de las torres del Pudong, pero nosotros lo dejamos para otra ocasión.

De vuelta a Suzhou y tras una refrescante ducha nos fuimos a cenar a un restaurante cerca del apartamento de Mónica y comimos los mejores dumplings (bolitas de masa, en este caso fritas y rellenas de carne) de toda nuestra estancia. Una curiosidad del restaurante: No tenían agua mineral, únicamente el agua tibia manchada de té que te ofrecen gratuitamente. Esto nos sorprendió mucho.

domingo, 4 de agosto de 2013


DOMINGO,  DÍA 2

Llegamos al aeropuerto de Shangai a las 8:00 a.m. Nos espera el transporte que nos ha enviado la prima Mónica, un taxi que nos lleva hasta Suzhou en poco más de una hora y media (420 RMB). Nuestra primer contacto con la realidad china: pese a dedicarse al transporte de viajeros, el conductor no habla nada de inglés. En nuestro caso sabía dónde nos tenia que llevar y no suponía mayor problema, pero nuestra recomendación es que llevéis impreso el nombre del hotel en chino. buscar información de transporte a Shangai.

Cuando llegamos a Suzhou, descansamos un poco en el apartamento de Mónica y aprovechamos ese tiempo para ponernos al día de algunas cosas, típicos cotilleos familiares que nunca deben faltar. Pero la idea era movilizarse lo antes posible porque, aunque los niños habían dormido unas 7 horas seguidas en el avión, necesitábamos pasar el día sin echar ni una ligera siestecita para evitar el jetlag.

Decidimos salir a conocer el casco antiguo de Suzhou. Mónica vive en la parte moderna de esta ciudad (Suzhou Industrial Park), una zona de grandes edificios y avenidas donde viven gran parte de los trabajadores extranjeros de las distintas multinacionales europeas y americanas que se encuentran en la zona. Desde hace pocos años hay metro, y tomando la linea 1, en tres paradas estábamos en el Ping Jian District, dónde se encuentra el casco antiguo de la ciudad. Es lo poco que queda de lo que se conoce como la "Venecia de Oriente", ciudad que Marco Polo definió como una de las más bellas de Oriente (Lonely Planet dixit).

Este distrito se divide, a su vez, en dos zona, el Guan Quian Area y el Ping Jiang Old Town. Comenzamos el paseo por la segunda, un lugar encantador de pequeñas calles surcadas en ocasiones por canales de agua donde uno se va topando con pequeños rincones que obligan a parada y foto (Pingjiang Lú). Durante este rato antes del almuerzo nos percatamos de dos cosas a tener muy en cuenta, a saber: que las motos eléctricas y las bicicletas campan a sus anchas no solo en el asfalto sino en pequeñas callejuelas llenas de viandantes, y el calor húmedo que nos acompañaría durante el resto del viaje. Poco a poco nos fuimos dando cuenta que a todo se acostumbra el ser humano. El calor se mitiga comprando agua y parando de vez en cuando en algún centro comercial o tienda donde siempre hay aire acondicionado, y lo de las motos... mentalizándose (supone esfuerzo, dependiendo de lo aprensivo que sea uno) de que si hay tantos chinos andando y no pasa nada, 4 almas más no van a romper el equilibrio Confuciano establecido entre pilotos y peatones.

Comimos en Dong Bei Street, en un pequeño restaurante donde había otras dos o tres familias chinas comiendo que no pararon de mirarnos y reírse. Domplins, arroz, unos rollitos con verduras y carne de ternera en salsa con verduras, todo muy barato (145 RMB), acompañado de cerveza del lugar y agua embotellada, algo difícil de encontrar en otros restaurantes autóctonos, pues suelen ofrecerte (gratuitamente) agua temblada aromatizada con limón o té. En todo el tiempo que estuvimos en China no nos acostumbramos a eso de tomar te o agua caliente cuando en la calle estas a 40ªC.

Completamos nuestra visita por el área de Guan Quian, visitando pequeños establecimientos de flores y la calle principal (Guanqian Jie). No se ven muchos occidentales paseando, pese a haber muchos viviendo en la zona, por lo que en más de una ocasión nos pidieron hacerse fotos con nosotros. Esto de las fotos se iba a convertir en el "pannuestrodecadía" con Iria, la pequeña, que se lo tomo con filosofía.

Ya de vuelta a casa por la tarde nos calló nuestra primera tormenta, es importante tener siempre a mano un chubasquero. Salimos a cenar y pronto a camita. Superamos el “jetlag”, ¡bien!