domingo, 11 de agosto de 2013


DOMINGO, DÍA 9

Desayunamos algo antes que ayer y a las 11:00 estábamos en la estación de autobuses de Yangshuo dispuestos a coger el bus hacia Yangdi para hacer en barca la famosa ruta poe el río Li entre este pueblo y Xinping (que incluye la imagen del billete de 20 yuanes).


Desde el hotel a la estación fuimos caminando (1 hora exacta) por un camino que va al lado de un canal de riego.

Ya en la estación de autobuses en la taquilla nos indican que el billete se compra en el bus así que nos subimos a un mini bus bastante destartalado (una señora nos indicó cual era y aunque nosotos pensábamos que nos quería vender algo no fue así, simplemente nos indicó cula era el autobús). Una vez en el mini bus el conductor nos indica que nos sentemos así que lo hacemos aunque todavía no hemos pagado el billete. Estabamos bastante extrañados pero una vez en marcha una chica hace la función de revisora y va cobrando los billetes (9,5 yuanes por persona). El trayecto dura alrededor de una hora y media y el autobús va parando constantemente para dejar y coger gente.

El autobús te deja justo en el punto donde salen las barcas de bambú, de hecho en cuanto te bajas del autobús una avalancha de chinas te intenta vender los paseos en barca, pistolas de agua, coronas de flores y todo tipo de cosas.


Río Li

Después de regatear un poco por 340 yuanes cogimos una barca de bambú para los cuatro hacia Xinping, además compramos dos pistolas de agua para los niños (más que pistolas son bazocas) por 10 yuanes y una corona de flores por 5 yuanes.

La travesía por el río dura alrededor de una hora aunque puedes para a comer durante el recorrido, la verdad es que nuestro barquero iba bastante rápido (adelantábamos a todas las otras barcas) pero no nos importó ya que hay timpo suficiente para admirar el paiseje, hacer fotos e incluso mojarnos.

El paisaje es espectacular, no hay palabras para describirlo aunque el río va llenito de barcas de bambú en ambas direcciones


Río Li

Una vez en Xinping con el mismo ticket de la barca al final de la cuesta puedes coger unos minibuses blancos que te llevan hasta la estación de autobuses de para coger el bus hacia Yangshuo.

Comiendo en Xinping


Nosotros decidimos comer antes de coger el bus y en la misma calle que sale del punto donde te deja el autobus comimos en una restaurante que tenía la carta en ingles . Comimos unos noodles, arroz y cerdo por tan sólo 69 yuanes, acompañado de cerveza y agua. Estaba todo muy bueno, la verdad es que a los niños les está encantando la comida china.


El autobús desde Xinping sigue el mismo sistema de cobro en el autobús, en este caso fueron 7 yuanes por persona y el trayecto (llenito de baches) dura unos 45 minutos.






Justo en frente de la estación de autobuses de Yangshuo se encuentra el mercado de Granjeros. Ya nos habíamos fijado en el una de las veces que pasamos por delante y teníamos ganas de entrar, así que aprovechamos este momento. Tiene tres puertas y por cualquiera de ellas sale un hedor característico que hizo a Pablo dar algunas arcadas. No nos vamos a detener mucho en los detalles, pero si creemos que merece la pena echar un vistazo a un lugar de estos porque esta lleno de imágenes curiosas y representa una parte importante de la cultura de un lugar. A los niños, excepto por el olor, el mercado les despertó la curiosidad, eso sí, en la parte de la carne, nos abstuvimos de ir por la zona de perros y gatos.

Al anochecer nos fuimos a ver el espectáculo Ilusions en el río Li. Lo habíamos contratado con Gary y a las 18:45 h vino un coche a recogernos al hotel, nuestro chofer Mr Jo muy amable nos acompañó y consiguió la entrada de Pablo a una velocidad increible teniendo en cuenta la cola que había (la entrada de niño hay que comprarla en la taquilla justo antes de entrar y te da derecho a coger una silla plegable que pones a tu lado). Iria no pagó entrada, eso sí, tuvimos que tenerla en brazos durante el espectaculo.

Como todo en China la entrada al espectáculo está fatal organizada, te pones junto a un guía con un número y el te da cuando cree conveniente las entradas con tu número de asiento, de hecho a nosotros nos la dió cuando ya había comenzado el espectáculo y luego no sabíamos como encontrar nuestro sitio.

El espectáculo está bastante bien, merece la pena aunque sólo sea por el paisaje de fondo con los picos iluminados. Representa escenas de la vida cotidiana de la zona y la puesta en escena es muy buena. A los niños nos les gustó tanto ya que para ellos resulta algo aburrido.

sábado, 10 de agosto de 2013


SÁBADO, DÍA 8


Aunque hoy descansamos un poco más, a las 9 estábamos desayunando las tostadas, el huevo con baicon y el café que nos había preparado Sophie. Con el estómago lleno y con los bañadores en la mochila cogimos las bicis y nos dispusimos a buscar el Puente del Dragón.

Cuando ya estábamos en ruta nos dimos cuenta de que el mapa no lo llevábamos encima, así que optamos por seguir el camino que tomaban casi todas las bicis. Cada vez veíamos más y más bicis, y lugareños ofreciendo viajes en barcazas de bambú y un montón de camiones transportando barcazas y bicicletas de un sitio para otro. Un camino pequeño pero con un tránsito de paseo marítimo en cualquier localidad costera española en verano. Aquello no es lo que en un principio buscábamos, pero como todo el mundo iba por allí...



Río Yulong

Llegamos al puente Gongnong, al sur, cuando nuestra intención era ir al noroeste. Aprovechamos para bañarnos y refrescarnos un poco en el río Yulong.


Con ánimos renovados cambiamos de sentido y nos dirigimos ría arriba buscando nuestro destino original. A partir de Xinglong, un pueblecito pequeño a orillas del río, la cosa cambió, cada vez había menos gente y los rincones que nos encontrábamos se convertían en lugares perfectos para parar y deleitarse con el paisaje. Es más, hay que adentrase en caminos y pueblecitos donde la bicicleta de paseo tandem que llevábamos desentonaba un poco. El camino, a veces sendero, discurre entre arrozales, pequeñas albercas que se utilizan como piscifactorías y criaderos de nenúfares y huertos que, con las montañas como fondo, ofrecen un paisaje magnífico.

El Puente del Dragón se encuentra rodeado de pequeños establecimientos que te venden comida, agua y souvenirs además de lugareñas vendiendo paseos en barca de bambú.
Puente del Dragón

Después de aparcar las bicis atravesamos el puente y compramos agua y sandía fresquita a una señora muy amable que casi nos arrastró a su pequeña tienda.





Comimos noodles y arroz al lado del río, muy agradable con escaleras hacia el río así que los niños aprovecharon para darse un chapuzón.



La vuelta hacia Yangshuo la hicimos por la orilla contraria, es un camino más fácil y corto que el que habíamos hecho para venir, en el que te vuelves a encontrar pueblecitos a los que ya les empiezan a hacer un camino asfaltado de cemento.










 



Después de una reconfortante ducha salimos a dar un paseo por el centro de Yangshuo. Al ser sábado había más gente que el día anterior, por West Road no se podía ni caminar, un agobio la verdad. Cenamos de nuevo en el café Mimosa y de vuelta al hotel (nos costó algo más conseguir taxi ya que al ser sábado estaban más solicitados y nos pedían 40 yuanes aunque finalmente conseguimos uno por 30 yuanes).




viernes, 9 de agosto de 2013


VIERNES, DÍA 7

Madrugamos para coger el autobús que nos llevaría al aeropuerto (mas de dos horas de trayecto). Volamos con Eastern China hacia Guilin (Qilin como dicen ellos). El vuelo dura unas dos horas y te dan la comida. La espera en el aeropuerto al igual que en las estaciones de tren  a los niños se les hizo corto gracias al "kit de viaje" consistente en ipad con pelis y auriculares para no molestar.




En el aeropuerto estaba esperando el transporte que nos llevaría al hotel. Tras leer múltiples foros y blogs de viajes a esta zona nos decidimos a contactar con Gary (Win Win travels por las excelentes referencias de todo el mundo que había tratado con él. Nos alojamos en su hotel (Garden hotel) y arreglamos con él tanto el transporte desde el aeropuerto como la excursión a los arrozales de Lonji (más tarde también nos conseguirían las entradas para ver el espectáculo y...).





Vistas desde nuestra habitación


El hotel esta bastante bien aunque algo lejos del centro de Yangshuo (30 yuanes en
taxi, 30 minutos andando o 10 min en bici). Nosotros decidimos acercarnos al centro del pueblo en bici para una primera toma de contacto. Cabe destacar que ir en bici o moto por estos lugares es "jugarte la vida" ya que a tu lado pasan constantemente pitando autobuses,coches y motos (incluso en el sentido contrario al de la marcha) pero como todo el mundo va igual hay que lanzarse.

La amabilidad de Gary y Sophia es espectacular y nos ha ayudado mucho a disfrutar de estos días.

El pueblo esta muy animado, la gente abarrota las calles principales y apenas se puede caminar. Tras un breve paseo y que los niños tomasen una hamburguesa en el Mc Donalds (llevaban casi una semana a base de comida china y nos pareció una buena ocasión) nos decimos por una de las calles paralelas a la principal mucho más tranquila y que unos españoles en el hotel nos habían recomendado. Cenamos en el Mimosa café, un sitio tranquilo con comida Europea además de comida China.



Tras la cena a la cama que los niños no podían con su alma tras el madrugón de por la mañana...



jueves, 8 de agosto de 2013


JUEVES, DIA 6

HÁNGZHOU. Esta vez salimos de la estación central de Suzhou. Para Nanjing y Shangai lo hicimos desde Suzhou-YuanQu. El tren es un "D" que tarda 2 horas hasta la estación de Hángzhou.

Una vez allí tomamos el recién estrenado metro de la ciudad. En dos paradas te plantas en la orilla este del famoso Lago del Oeste. Y menos mal que se puede llegar en metro, porque todo lo que gira en torno al lago es un caos de trafico y gente, y plantearnos volver en autobús o taxi desde allí se nos planteaba complicado. Es un lugar muy turístico para los chinos y recorren sus orillas en bici, moto, carritos electricos,autobuses, taxis...nosotros optamos por la bici. En el propio cruce de la calle Jiefang Lu con Hubin Lu ya te encuentras puestos en los que te alquilan bicis por horas, no os olvidéis de regatear. Otra opción es hacer recorridos en barco con pequeños botes con remero o con barcazas un poco más grandes a motor, pero como os contamos, nosotros nos decantamos por las bicis.






Tomamos dirección sur haciendo pequeños descansos para beber agua y tomar alguna foto de los distintos marcos que ofrecía el lago. La diferencia entre ir en bicicleta o contratar el carrito de golf tipo bus, es que este segundo en la zona este del lago va más cerca de la orilla y no hay que pedalear ni conducir. En las pasarelas de Su y Bai se puede ir indistintamente con uno o con otro.




Al sur del lago visitamos la pagoda de Léifeng, muy llamativa por encontrase en una pequeña colina. Ofrece unas vistas inmejorables del lago y sus alrededores, además del Templo de Jincí, justo al sur de la pagoda. Además, tiene ascensor, cosa que es de agradecer.




Desde aquí llegamos a la pasarela de Su y vuelta. Teníamos ganas de comer en un restaurante de la cadena Ajisen Ramen y había uno justo donde alquilamos las bicis. Pues allí que nos fuimos, dejamos las bicis y comimos en el Ajisen Ramen esquina de Yunán Lu con Jiefang Lu. Los domplis no estaban muy allá, nos seguimos quedando con los restaurantes más tradicionales dónde comimos en Suzhou y Shangai.




Pagoda de Léifeng













Después de comer dimos un paseo por Hubin Lu hasta la pasarela de Bai. No dio para mucho más el día, teníamos dos horas de viaje en tren hasta Suzhou y este partía a las 18:39, así que tomamos el metro y nos plantamos en la estación de trenes de Hanzhou. Para ser una ciudad turística la estación es sorprendentemente vieja y desordenada, en los pasillos y las salas de espera se acumula la gente por donde puede (incluido el suelo) y sin ningún tipo de ventilación (el olor en nuestra sala era nauseabundo). Para colmo, el tren salió con una hora de retraso... fue una situación bastante particular.



miércoles, 7 de agosto de 2013


MIÉRCOLES, DIA 5


SUZHOU. Hoy es nuestro segundo día en Suzhou. El primero fue el día de llegada y sirvió de toma de contacto. Como no nos vamos a mover de la ciudad y nos quedan unos días moviditos de levantarnos temprano para coger trenes y aviones, decidimos dejar que los peques duerman un poco más, hoy nos lo podemos permitir.

Una vez desayunados tomamos el metro a hasta Leqiao con la intención de comprar los billetes de autobús al aeropuerto para el viernes. Como hemos comentado antes, los billetes de tren y bus con antelación, importantísimo. Se compran en el mismo sitio del que salen los autobuses, en unas oficinas con el símbolo de China Eastern Airlines que se encuentran en la calle Ganjiang Lu, a unos 500 metros de la salida 1 del la parada de metro Leqiao. Nos quedamos cotilleando en varias tiendas grandes de electrónica que nos habían comentado que se encontraban por la zona.







Desde aquí tomamos un taxi hasta el Jardín del Maestro de las Redes. La entrada son 30 RMB por cabeza, excepto los niños que siguen sin pagar. Nos gustó mucho y, a diferencia de otros jardines, había poca gente visitándolo.














Es un lugar tranquilo y pequeño en el que te puedes recrear con el paseo.




Cuando terminamos la visita nos quedamos husmeando por las calles de Sinquan Jie y Diachengqiao Lu, hasta que encontramos un sitio que nos gustó para comer en esta segunda. La verdad que estos primeros día estamos dejando a un lado los lugares de comida rápida china y, más aun los Kentacky FC y los McDonalds. Así que volvimos a entrar en un restaurante típicamente chino, dónde solo hay chinos y es difícil entender la carta. Pero con un pequeño esfuerzo por ambas partes y las pocas cosas que llevábamos apuntadas en chino la cosa llegó a buen puerto.

Después de comer taxi hasta el museo de la ciudad y paseo por la zona comercial y templo. Por la noche nos acercamos al lago de Suzhou donde dimos un agradable paseo en compañía de Mónica y cenamos en un retsaurante  Taiwanés. Para nuestro paladar occidental era como un chino, eso sí, cenamos de nuevo fenomenal.

martes, 6 de agosto de 2013


MARTES, DIA 4


NÁNJING. Habíamos sacado los billetes de tren el día anterior en la estación de Shangai. Salimos desde el apartamento en taxi hasta la estación con tiempo suficiente (21 RMB). A las 10:30 salió puntual el tren de Suzhou y a las 12:00 ya estábamos en nuestro destino. Esta vez Pablo pagó billete, mientras que el día anterior ni él ni Iria lo hicieron...utilizan el "ojo del buen cubero" y según la vista del que toque ese día así pagamos más o menos. En autobuses y metro aún no han pagado ninguno de los dos. En este punto estaría bien indicaros a aquellos que llevéis niños que hay unas marcas a 1,20 m. o a 1,30 m. en algunas puertas que en nuestro caso no han utilizado.

Mausoleo de Sun Yasen
Una vez en la estación de Nanjing buscamos los autobuses Y1, Y3 o 16 como indica la Lonely Planet para subir hasta la zona de Zhongshan Mountain National Park.. Empezaba mal el día, ni en la salida oeste ni en la este de la estación encontrábamos nuestros ansiados autobuses. Entramos en un hotel donde esperábamos algo de inglés (las indicaciones en chino de la oficina de autobuses no nos terminó de convencer) y nos mandaron hacia el este en busca de estos autobuses, pero nada de nada. Finalmente, tras varios minutos andando, decidimos coger un taxi para subir hasta el mencionado parque. Allí, separados entre ellos a una distancia considerable como para no hacer a pie se encuentran la Tumba de Ming Xiaoling, el Mausoleo de Sun Yatsen y la zona paisajística del Templo de Linggú. El taxi nos dejó en el primer monumento y desde allí fuimos en el autobús 3 y luego en el turístico 1 hasta el segundo monumento. Este segundo, de forma exagerada, es un lugar de peregrinación de los chinos para ver la tumba del que consideran el padre de la China moderna (doctor Sun). Estos monumentos están en un enclave paisajístico precioso, aunque su valor arquitectónico no supimos apreciarlo. Esto, unido a lo caótico del desplazamiento, la hora (14:30) y nuestro interés por visitar el centro y murallas de la ciudad nos hizo desistir de la visita del último lugar. Nuestra recomendación: si hacéis visita de un día como nosotros quizá sería mejor coger un taxi directamente y dirigirse hasta el Templo de Linggú, que aparentemente (como os hemos dicho, no lo vimos) es el que mejor pinta tenía.



Comimos algo rápido, pinchos de pollo y cerdo condimentados, en un puestecillo y nos dirigimos directamente al sur de la ciudad, hacia el Templo de Fuzi y alrededores (taxi, 31 RMB).



Templo de Fuzi

La zona en torno al templo de Fuzi tiene su encanto, pequeñas calles de comercio de estética oriental, en su gran mayoría reconstruida te sacan de una cuidad en la que ya abundan los rascacielos y nuevas edificaciones.
Concierto de musica tradicional. Templo de Fuzi
 
 
 
 
 
 
 
 
La visita del templo es corta y recomendable y en nuestro caso, en una de las salas, estuvo acompañada de un concierto de instrumentos tradicionales chinos de cuerda y viento a cargo de cuatro músicos convenientemente ataviados.







En la puerta principal del templo hay una gran plaza con un pequeño canal donde se puede dar un paseo en barcas turísticas. Nosotros preferimos seguir paseando por la zona para tomar un café y ver restos de las antiguas murallas que aún quedan por esta zona de la ciudad.



Murallas y lago de Nanjing
Después tomamos la linea 1 de metro en la estación de Shanshion Street hasta Gulou. Aquí seguimos andando por East Beijing Road hasta un edificio del Gobierno Municipal donde tomamos a la izquierda para visitar el Templo de Jiming. Continuando por la calle (cuesta arriba) se llega a las murallas de Ming, donde se puede realizar un bonito y largo paseo hasta el parque de Jiuhuashan. Nosotros íbamos ya un poco cansados y el tiempo apremiaba para llegar al tren de vuelta (19:43) por lo que preferimos admirar el paisaje, las vistas de las murallas y el atardecer desde el parque del lago Xuanwu.




De vuelta tomamos el autobús 304 que era el único que pasaba por allí hasta que vimos la primera boca de metro que nos llevase a la estación. Sí, quizá un poco arriesgado, pero los peques no querían andar más y , ¿ qué es la vida sin un poco de aventura?






lunes, 5 de agosto de 2013


LUNES, DIA 3

SHANGAI. Nos vamos temprano hacia la estación de tren de Suzhou- YuanQu (existe otra que está más en el centro) para intentar coger billetes para el tren de las 9:45 a Shangai. El problema es que cuando llegamos nos dicen que ya no hay billetes, que quedan para el de las 11:00. Menos mal que ese día venia la prima Mónica que se defiende en chino y , aunque compramos los billetes del tren de las once, conseguimos colarnos en el de las 9:45 sin asiento. Luego, durante el trayecto de unos 25 minutos, no hubo problema para ir sentados.

Estación Suzhou-YuangQu
Desde la estación de Shangai tomamos la linea 1 de metro hasta People´s Square. Es un poco trabajoso llegar hasta esta linea desde la estación, pero en caso de no encontrar indicaciones de la linea 1, es mejor dirigirse hacia cualquier señal de metro de la linea 2 ó 3 finalmente todas acaban en una especie de centro comercial de pequeñas tiendas subterráneas.
Comenzamos nuestro paseo por Nanjin East Road,  una calle de comercios conocidos y de grandes marcas que representa la nueva China. El que piense que Picadilly Circus tiene luces es que no ha estado en Shangai. Siguiendo por esta calle se llega a la imagen más conocida de esta ciudad, el Skyline del Pudong. La verdad es que la imagen es espectacular, la distancia que en esta zona ofrece el río Huangpú entre las orillas oeste (El Bund) y el este (Pudong) permite una visión panorámica del lugar.

Vistas del Pudong. Skyline de Shangai

Continuando nuestro camino por el Bund nos fuimos cruzando con hoteles, comercios y bancos que ahora ocupan edificios de los siglos XIX y XX que antes fueron aduana o clubes selectos y que dan una imagen muy distinta a su orilla de enfrente.

 De camino a los jardines de Yuyuán comimos en una calle perpendicular a Fuzhou Road, de nuevo en un restaurante típicamente chino. Todo buenísimo y con la atención de los cocineros, que tras servirnos la comida se acercaron a ver como nos comíamos los noodles y el arroz con los palillos. La verdad que la imagen debía ser graciosa.

Después de comer nos dirigimos caminando hacia el bazar y los jardines de Yuyuan, la única zona típicamente china que queda en Shangai. Tras un breve paseo (breve sobre todo por el calor que hacía) por los jardines decidimos poner rumbo a la concesión francesa.



Jardines de Yuyuan


Fuimos en autobús siguiendo las indicaciones en un entendible inglés que nos dio una voluntaria que ayudaba a los turistas en la zona de los jardines. Importante siempre que uno entre en un autobús es indicar tu destino al conductor, así te aseguras de que te avisa cuando llegues al destino. Otra cosa con respectos a los autobuses en esta zona es que los conductores no llevan cambio, tienes que introducir el dinero justo del billete (2 yuanes) en una cajita que tiene el justo delante.

La concesión francesa son un par de calles de casas bajas muy animadas ya que tienen muchos restaurantes y locales de moda. Nosotros aprovechamos para tomar un café en un Starbuck y de paso comunicarnos con la familia vía wifi.

Shangai sin niños da para quedarse, una vez aseados y cambiados, por la noche a cenar en la concesión francesa e ir a tomar una copa en algún bar de alguna de las torres del Pudong, pero nosotros lo dejamos para otra ocasión.

De vuelta a Suzhou y tras una refrescante ducha nos fuimos a cenar a un restaurante cerca del apartamento de Mónica y comimos los mejores dumplings (bolitas de masa, en este caso fritas y rellenas de carne) de toda nuestra estancia. Una curiosidad del restaurante: No tenían agua mineral, únicamente el agua tibia manchada de té que te ofrecen gratuitamente. Esto nos sorprendió mucho.