jueves, 8 de agosto de 2013


JUEVES, DIA 6

HÁNGZHOU. Esta vez salimos de la estación central de Suzhou. Para Nanjing y Shangai lo hicimos desde Suzhou-YuanQu. El tren es un "D" que tarda 2 horas hasta la estación de Hángzhou.

Una vez allí tomamos el recién estrenado metro de la ciudad. En dos paradas te plantas en la orilla este del famoso Lago del Oeste. Y menos mal que se puede llegar en metro, porque todo lo que gira en torno al lago es un caos de trafico y gente, y plantearnos volver en autobús o taxi desde allí se nos planteaba complicado. Es un lugar muy turístico para los chinos y recorren sus orillas en bici, moto, carritos electricos,autobuses, taxis...nosotros optamos por la bici. En el propio cruce de la calle Jiefang Lu con Hubin Lu ya te encuentras puestos en los que te alquilan bicis por horas, no os olvidéis de regatear. Otra opción es hacer recorridos en barco con pequeños botes con remero o con barcazas un poco más grandes a motor, pero como os contamos, nosotros nos decantamos por las bicis.






Tomamos dirección sur haciendo pequeños descansos para beber agua y tomar alguna foto de los distintos marcos que ofrecía el lago. La diferencia entre ir en bicicleta o contratar el carrito de golf tipo bus, es que este segundo en la zona este del lago va más cerca de la orilla y no hay que pedalear ni conducir. En las pasarelas de Su y Bai se puede ir indistintamente con uno o con otro.




Al sur del lago visitamos la pagoda de Léifeng, muy llamativa por encontrase en una pequeña colina. Ofrece unas vistas inmejorables del lago y sus alrededores, además del Templo de Jincí, justo al sur de la pagoda. Además, tiene ascensor, cosa que es de agradecer.




Desde aquí llegamos a la pasarela de Su y vuelta. Teníamos ganas de comer en un restaurante de la cadena Ajisen Ramen y había uno justo donde alquilamos las bicis. Pues allí que nos fuimos, dejamos las bicis y comimos en el Ajisen Ramen esquina de Yunán Lu con Jiefang Lu. Los domplis no estaban muy allá, nos seguimos quedando con los restaurantes más tradicionales dónde comimos en Suzhou y Shangai.




Pagoda de Léifeng













Después de comer dimos un paseo por Hubin Lu hasta la pasarela de Bai. No dio para mucho más el día, teníamos dos horas de viaje en tren hasta Suzhou y este partía a las 18:39, así que tomamos el metro y nos plantamos en la estación de trenes de Hanzhou. Para ser una ciudad turística la estación es sorprendentemente vieja y desordenada, en los pasillos y las salas de espera se acumula la gente por donde puede (incluido el suelo) y sin ningún tipo de ventilación (el olor en nuestra sala era nauseabundo). Para colmo, el tren salió con una hora de retraso... fue una situación bastante particular.



miércoles, 7 de agosto de 2013


MIÉRCOLES, DIA 5


SUZHOU. Hoy es nuestro segundo día en Suzhou. El primero fue el día de llegada y sirvió de toma de contacto. Como no nos vamos a mover de la ciudad y nos quedan unos días moviditos de levantarnos temprano para coger trenes y aviones, decidimos dejar que los peques duerman un poco más, hoy nos lo podemos permitir.

Una vez desayunados tomamos el metro a hasta Leqiao con la intención de comprar los billetes de autobús al aeropuerto para el viernes. Como hemos comentado antes, los billetes de tren y bus con antelación, importantísimo. Se compran en el mismo sitio del que salen los autobuses, en unas oficinas con el símbolo de China Eastern Airlines que se encuentran en la calle Ganjiang Lu, a unos 500 metros de la salida 1 del la parada de metro Leqiao. Nos quedamos cotilleando en varias tiendas grandes de electrónica que nos habían comentado que se encontraban por la zona.







Desde aquí tomamos un taxi hasta el Jardín del Maestro de las Redes. La entrada son 30 RMB por cabeza, excepto los niños que siguen sin pagar. Nos gustó mucho y, a diferencia de otros jardines, había poca gente visitándolo.














Es un lugar tranquilo y pequeño en el que te puedes recrear con el paseo.




Cuando terminamos la visita nos quedamos husmeando por las calles de Sinquan Jie y Diachengqiao Lu, hasta que encontramos un sitio que nos gustó para comer en esta segunda. La verdad que estos primeros día estamos dejando a un lado los lugares de comida rápida china y, más aun los Kentacky FC y los McDonalds. Así que volvimos a entrar en un restaurante típicamente chino, dónde solo hay chinos y es difícil entender la carta. Pero con un pequeño esfuerzo por ambas partes y las pocas cosas que llevábamos apuntadas en chino la cosa llegó a buen puerto.

Después de comer taxi hasta el museo de la ciudad y paseo por la zona comercial y templo. Por la noche nos acercamos al lago de Suzhou donde dimos un agradable paseo en compañía de Mónica y cenamos en un retsaurante  Taiwanés. Para nuestro paladar occidental era como un chino, eso sí, cenamos de nuevo fenomenal.

martes, 6 de agosto de 2013


MARTES, DIA 4


NÁNJING. Habíamos sacado los billetes de tren el día anterior en la estación de Shangai. Salimos desde el apartamento en taxi hasta la estación con tiempo suficiente (21 RMB). A las 10:30 salió puntual el tren de Suzhou y a las 12:00 ya estábamos en nuestro destino. Esta vez Pablo pagó billete, mientras que el día anterior ni él ni Iria lo hicieron...utilizan el "ojo del buen cubero" y según la vista del que toque ese día así pagamos más o menos. En autobuses y metro aún no han pagado ninguno de los dos. En este punto estaría bien indicaros a aquellos que llevéis niños que hay unas marcas a 1,20 m. o a 1,30 m. en algunas puertas que en nuestro caso no han utilizado.

Mausoleo de Sun Yasen
Una vez en la estación de Nanjing buscamos los autobuses Y1, Y3 o 16 como indica la Lonely Planet para subir hasta la zona de Zhongshan Mountain National Park.. Empezaba mal el día, ni en la salida oeste ni en la este de la estación encontrábamos nuestros ansiados autobuses. Entramos en un hotel donde esperábamos algo de inglés (las indicaciones en chino de la oficina de autobuses no nos terminó de convencer) y nos mandaron hacia el este en busca de estos autobuses, pero nada de nada. Finalmente, tras varios minutos andando, decidimos coger un taxi para subir hasta el mencionado parque. Allí, separados entre ellos a una distancia considerable como para no hacer a pie se encuentran la Tumba de Ming Xiaoling, el Mausoleo de Sun Yatsen y la zona paisajística del Templo de Linggú. El taxi nos dejó en el primer monumento y desde allí fuimos en el autobús 3 y luego en el turístico 1 hasta el segundo monumento. Este segundo, de forma exagerada, es un lugar de peregrinación de los chinos para ver la tumba del que consideran el padre de la China moderna (doctor Sun). Estos monumentos están en un enclave paisajístico precioso, aunque su valor arquitectónico no supimos apreciarlo. Esto, unido a lo caótico del desplazamiento, la hora (14:30) y nuestro interés por visitar el centro y murallas de la ciudad nos hizo desistir de la visita del último lugar. Nuestra recomendación: si hacéis visita de un día como nosotros quizá sería mejor coger un taxi directamente y dirigirse hasta el Templo de Linggú, que aparentemente (como os hemos dicho, no lo vimos) es el que mejor pinta tenía.



Comimos algo rápido, pinchos de pollo y cerdo condimentados, en un puestecillo y nos dirigimos directamente al sur de la ciudad, hacia el Templo de Fuzi y alrededores (taxi, 31 RMB).



Templo de Fuzi

La zona en torno al templo de Fuzi tiene su encanto, pequeñas calles de comercio de estética oriental, en su gran mayoría reconstruida te sacan de una cuidad en la que ya abundan los rascacielos y nuevas edificaciones.
Concierto de musica tradicional. Templo de Fuzi
 
 
 
 
 
 
 
 
La visita del templo es corta y recomendable y en nuestro caso, en una de las salas, estuvo acompañada de un concierto de instrumentos tradicionales chinos de cuerda y viento a cargo de cuatro músicos convenientemente ataviados.







En la puerta principal del templo hay una gran plaza con un pequeño canal donde se puede dar un paseo en barcas turísticas. Nosotros preferimos seguir paseando por la zona para tomar un café y ver restos de las antiguas murallas que aún quedan por esta zona de la ciudad.



Murallas y lago de Nanjing
Después tomamos la linea 1 de metro en la estación de Shanshion Street hasta Gulou. Aquí seguimos andando por East Beijing Road hasta un edificio del Gobierno Municipal donde tomamos a la izquierda para visitar el Templo de Jiming. Continuando por la calle (cuesta arriba) se llega a las murallas de Ming, donde se puede realizar un bonito y largo paseo hasta el parque de Jiuhuashan. Nosotros íbamos ya un poco cansados y el tiempo apremiaba para llegar al tren de vuelta (19:43) por lo que preferimos admirar el paisaje, las vistas de las murallas y el atardecer desde el parque del lago Xuanwu.




De vuelta tomamos el autobús 304 que era el único que pasaba por allí hasta que vimos la primera boca de metro que nos llevase a la estación. Sí, quizá un poco arriesgado, pero los peques no querían andar más y , ¿ qué es la vida sin un poco de aventura?






lunes, 5 de agosto de 2013


LUNES, DIA 3

SHANGAI. Nos vamos temprano hacia la estación de tren de Suzhou- YuanQu (existe otra que está más en el centro) para intentar coger billetes para el tren de las 9:45 a Shangai. El problema es que cuando llegamos nos dicen que ya no hay billetes, que quedan para el de las 11:00. Menos mal que ese día venia la prima Mónica que se defiende en chino y , aunque compramos los billetes del tren de las once, conseguimos colarnos en el de las 9:45 sin asiento. Luego, durante el trayecto de unos 25 minutos, no hubo problema para ir sentados.

Estación Suzhou-YuangQu
Desde la estación de Shangai tomamos la linea 1 de metro hasta People´s Square. Es un poco trabajoso llegar hasta esta linea desde la estación, pero en caso de no encontrar indicaciones de la linea 1, es mejor dirigirse hacia cualquier señal de metro de la linea 2 ó 3 finalmente todas acaban en una especie de centro comercial de pequeñas tiendas subterráneas.
Comenzamos nuestro paseo por Nanjin East Road,  una calle de comercios conocidos y de grandes marcas que representa la nueva China. El que piense que Picadilly Circus tiene luces es que no ha estado en Shangai. Siguiendo por esta calle se llega a la imagen más conocida de esta ciudad, el Skyline del Pudong. La verdad es que la imagen es espectacular, la distancia que en esta zona ofrece el río Huangpú entre las orillas oeste (El Bund) y el este (Pudong) permite una visión panorámica del lugar.

Vistas del Pudong. Skyline de Shangai

Continuando nuestro camino por el Bund nos fuimos cruzando con hoteles, comercios y bancos que ahora ocupan edificios de los siglos XIX y XX que antes fueron aduana o clubes selectos y que dan una imagen muy distinta a su orilla de enfrente.

 De camino a los jardines de Yuyuán comimos en una calle perpendicular a Fuzhou Road, de nuevo en un restaurante típicamente chino. Todo buenísimo y con la atención de los cocineros, que tras servirnos la comida se acercaron a ver como nos comíamos los noodles y el arroz con los palillos. La verdad que la imagen debía ser graciosa.

Después de comer nos dirigimos caminando hacia el bazar y los jardines de Yuyuan, la única zona típicamente china que queda en Shangai. Tras un breve paseo (breve sobre todo por el calor que hacía) por los jardines decidimos poner rumbo a la concesión francesa.



Jardines de Yuyuan


Fuimos en autobús siguiendo las indicaciones en un entendible inglés que nos dio una voluntaria que ayudaba a los turistas en la zona de los jardines. Importante siempre que uno entre en un autobús es indicar tu destino al conductor, así te aseguras de que te avisa cuando llegues al destino. Otra cosa con respectos a los autobuses en esta zona es que los conductores no llevan cambio, tienes que introducir el dinero justo del billete (2 yuanes) en una cajita que tiene el justo delante.

La concesión francesa son un par de calles de casas bajas muy animadas ya que tienen muchos restaurantes y locales de moda. Nosotros aprovechamos para tomar un café en un Starbuck y de paso comunicarnos con la familia vía wifi.

Shangai sin niños da para quedarse, una vez aseados y cambiados, por la noche a cenar en la concesión francesa e ir a tomar una copa en algún bar de alguna de las torres del Pudong, pero nosotros lo dejamos para otra ocasión.

De vuelta a Suzhou y tras una refrescante ducha nos fuimos a cenar a un restaurante cerca del apartamento de Mónica y comimos los mejores dumplings (bolitas de masa, en este caso fritas y rellenas de carne) de toda nuestra estancia. Una curiosidad del restaurante: No tenían agua mineral, únicamente el agua tibia manchada de té que te ofrecen gratuitamente. Esto nos sorprendió mucho.

domingo, 4 de agosto de 2013


DOMINGO,  DÍA 2

Llegamos al aeropuerto de Shangai a las 8:00 a.m. Nos espera el transporte que nos ha enviado la prima Mónica, un taxi que nos lleva hasta Suzhou en poco más de una hora y media (420 RMB). Nuestra primer contacto con la realidad china: pese a dedicarse al transporte de viajeros, el conductor no habla nada de inglés. En nuestro caso sabía dónde nos tenia que llevar y no suponía mayor problema, pero nuestra recomendación es que llevéis impreso el nombre del hotel en chino. buscar información de transporte a Shangai.

Cuando llegamos a Suzhou, descansamos un poco en el apartamento de Mónica y aprovechamos ese tiempo para ponernos al día de algunas cosas, típicos cotilleos familiares que nunca deben faltar. Pero la idea era movilizarse lo antes posible porque, aunque los niños habían dormido unas 7 horas seguidas en el avión, necesitábamos pasar el día sin echar ni una ligera siestecita para evitar el jetlag.

Decidimos salir a conocer el casco antiguo de Suzhou. Mónica vive en la parte moderna de esta ciudad (Suzhou Industrial Park), una zona de grandes edificios y avenidas donde viven gran parte de los trabajadores extranjeros de las distintas multinacionales europeas y americanas que se encuentran en la zona. Desde hace pocos años hay metro, y tomando la linea 1, en tres paradas estábamos en el Ping Jian District, dónde se encuentra el casco antiguo de la ciudad. Es lo poco que queda de lo que se conoce como la "Venecia de Oriente", ciudad que Marco Polo definió como una de las más bellas de Oriente (Lonely Planet dixit).

Este distrito se divide, a su vez, en dos zona, el Guan Quian Area y el Ping Jiang Old Town. Comenzamos el paseo por la segunda, un lugar encantador de pequeñas calles surcadas en ocasiones por canales de agua donde uno se va topando con pequeños rincones que obligan a parada y foto (Pingjiang Lú). Durante este rato antes del almuerzo nos percatamos de dos cosas a tener muy en cuenta, a saber: que las motos eléctricas y las bicicletas campan a sus anchas no solo en el asfalto sino en pequeñas callejuelas llenas de viandantes, y el calor húmedo que nos acompañaría durante el resto del viaje. Poco a poco nos fuimos dando cuenta que a todo se acostumbra el ser humano. El calor se mitiga comprando agua y parando de vez en cuando en algún centro comercial o tienda donde siempre hay aire acondicionado, y lo de las motos... mentalizándose (supone esfuerzo, dependiendo de lo aprensivo que sea uno) de que si hay tantos chinos andando y no pasa nada, 4 almas más no van a romper el equilibrio Confuciano establecido entre pilotos y peatones.

Comimos en Dong Bei Street, en un pequeño restaurante donde había otras dos o tres familias chinas comiendo que no pararon de mirarnos y reírse. Domplins, arroz, unos rollitos con verduras y carne de ternera en salsa con verduras, todo muy barato (145 RMB), acompañado de cerveza del lugar y agua embotellada, algo difícil de encontrar en otros restaurantes autóctonos, pues suelen ofrecerte (gratuitamente) agua temblada aromatizada con limón o té. En todo el tiempo que estuvimos en China no nos acostumbramos a eso de tomar te o agua caliente cuando en la calle estas a 40ªC.

Completamos nuestra visita por el área de Guan Quian, visitando pequeños establecimientos de flores y la calle principal (Guanqian Jie). No se ven muchos occidentales paseando, pese a haber muchos viviendo en la zona, por lo que en más de una ocasión nos pidieron hacerse fotos con nosotros. Esto de las fotos se iba a convertir en el "pannuestrodecadía" con Iria, la pequeña, que se lo tomo con filosofía.

Ya de vuelta a casa por la tarde nos calló nuestra primera tormenta, es importante tener siempre a mano un chubasquero. Salimos a cenar y pronto a camita. Superamos el “jetlag”, ¡bien!



sábado, 3 de agosto de 2013


SABADO,  DÍA 1






Salimos tempranito de casa, a las 6:30 a.m., en taxi, dirección al aeropuerto de Barajas. Nuestro vuelo hacia Londres con Iberia sale un poco retrasado pero en ruta recuperamos el tiempo perdido, llegando en hora a Heathrow. Tomamos un almuerzo muy ligero y embarcamos en hora hacia Shanghai.

Embarcamos cada uno con una pequeña mochilita para las cosas personales y facturamos una única mochila (de unos 70 l. de montaña) para los 4. La idea era ir ligeros de equipaje, lo justo.


jueves, 1 de agosto de 2013


PLANIFICACIÓN Y OTRAS COSILLAS.


Compra de billetes de avión.Una vez que tuvimos clara la ciudad de entrada (Shangai) y la de salida (Pekín) nos pusimos a la búsqueda de billete. En diciembre de 2012 empezaron las primeras búsquedas por internet en las webs típicas: Skyscaner, Edreams, Rumbo... y antes de Navidad ya teníamos controlado un vuelo con Luftansa vía Frankfurt que nos interesaba.

Entre las mejores ofertas estaban las aerolíneas de Oriente Próximo (Fly Emirates, Qatar Airlines...) pero las descartamos porque suponían dos vuelos largos, unas 7/8 h cada uno y escalas de 4/5h en horario nocturno. Es una buena opción a barajar si se viaja sin niños, pero nosotros buscábamos un primer vuelo corto (Londres, Frankfurt, Amsterdam) y un segundo largo para que durmiesen del tirón y evitar el “jetlag”.

Cuando nos decidimos a comprarlo ya era tarde, allá por Enero, pues su precio se había duplicado pasando de 2600€ ( los 4) a más de 5000€...cosas del directo. Tras un par de semanas sin encontrar cosas que nos gustasen, ya fuese por horarios o por lo disparatado del precio, acabamos encontrando en Edreams uno que se amoldaba a lo que queríamos. Con British Airways vía Londres.


Billetes de tren. Un tema complicado en China. Salen unos 20 días antes a la venta y muchos de ellos van al mercado negro. Los de los trenes de alta velocidad de los alrededores de Shangai no nos preocupaban porque se pueden compra el día antes sin problemas, pero teníamos pensado viajar dos noches en tren, de Xian a Pingyao y de Pingyao a Pekín, y estos si nos tenían un poco más nerviosos. Lo mejor es hacerlo a través de alguna agencia de viajes (http://www.cits.net/) que que son un poco más caros y no te garantizan el tipo de asiento o cama pero es la forma más fiable. Hay cama blanda  (4 camas en compartimento cerrado), cama dura ( 6 camas sin compartimento ) y asientos. Luego, dependiendo de la letra que precede al número del tren, la calidad del mismo va decreciendo (Z, T, K, N...). Nosotros sacamos los billetes a través de la agencia de viajes de la empresa donde trabaja nuestra prima en Suzhou y aun así en uno de los viajes íbamos en compartimentos separados. Una vez en el tren, todavía no sé como, porque allí en el vagón ni el “Tato” hablaba inglés, conseguimos cambiarlos y viajar los cuatro juntos.


Plaza de Tiananmen. Pekín
Cambio de moneda. Es preferible no cambiar dinero en España, el cambio es mucho peor, solo lo justo y necesario para hacer los primeros gastos de taxi, aeropuerto, etc. del primer día. Los bancos abren todos los días y el cambio es mucho mejor. No obstante, nosotros recomendamos utilizar la tarjeta de EVO Bank (si se tiene cuenta, claro) pues no cobran comisión en ningún cajero del mundo y el cambio que hacen es bastante bueno. El primer día cambiamos 500€ en el Banco de China y a partir de ahí fuimos sacando de cajeros automáticos. Generalmente los cajeros tienen un límite, pero sacas la tarjeta (en algunos casos ni eso) y puedes repetir la operación varias veces hasta el límite diario de tu tarjeta.

Llevar algunas cosas escritas en chino. El inglés no es precisamente el fuerte de los chinos y en alguna ocasión es muy recomendable llevar las cosas escritas (plastificadas mejor, que entre el calor, las mochilas y alguna tormenta se estropean) en el idioma de Confucio. Por ejemplo, los hoteles, fundamental para el taxi. Algunas comidas como arroz frito o noodles fritos son datos que si llevas escritos te sacan de un apuro si no sabes que pedir de la carta. El traductor de google es una buena herramienta que os puede servir de ayuda.

Otras peculiaridades. Cuando se viaja a un lugar con una cultura tan diferente es bueno que lo hagamos con la mente abierta y dispuestos a aprender. Con este espíritu positivo hasta los comportamientos o conductas de otros que más te puedan molestar te resultan incluso anecdóticas. No obstante, lo que aparece en los siguientes párrafos son visiones particulares y subjetivas que seguramente difieran en cada viajero.

En general, los chinos son amables, aunque entre ellos hablan con un tono de voz elevado y parece en algunas ocasiones que estén enfadados. Esa amabilidad a veces les lleva a asentir con la cabeza mientras te sonríen a la pregunta de...¿se va por allí a tal sitio?...mientras señalas en el mapa el lugar...y por no decir que no, allá que te mandan. Una cosa que no llevábamos muy bien es lo de las colas. Aunque por lo que nos cuentan, es algo que va cambiando, los chinos se cuelan con una facilidad pasmosa y sin disimular. Comen noodles y duermen en cualquier sitio y a cualquier hora. No es difícil entrar en una tienda, en el banco o ir a una oficina a sacar un billete de tren y que de los cuatro que hay, dos estén comiendo y otros dos estén durmiendo. Esto también ocurre en la calle, ponen un periódico en en suelo y se echan una siesta de pijama y orinal.

Otra cosa curiosa que nos llamó la atención es que huyen del sol, y en verano, que es cuando fuimos, van con paraguas todo el día. Muchas mujeres acompañan su indumentaria veraniega con unos manguitos tipo “escribano” para evitar el sol en manos y brazos.

También es muy probable que os paren, os pidan fotos con vosotros e incluso hagan corrillos alrededor vuestra, sobre todo en sitios turísticos , hay que tener en cuenta que muchos no han visto occidentales por lo que despertamos en ellos mucha curiosidad (especialmente el pelo rubio y ojos claros). En nuestro caso los niños fueron los que tuvieron más exito ya que es muy raro ver niños occidentales en China.

Un tema aparte es el del tráfico, es un autentico caos... las bicicletas, motos y carromatos pueden circular de cualquier forma (incluida la acera ) y con hacer sonar el timbre para que te apartes tienen de sobra. Los coches no paran en los pasos de cebra y tampoco en los semaforos cuando se trata de girar tanto a derecha como izquierda por lo que cruzar una calle se convierte en toda una aventura.

Una curiosidad mas es que los niños chinos no llevan pañales, sólo una apertura en los pantalones para facilitarles la evacuación, y aun así los padres les llevan tan tranquilos en brazos...

Por último, recordaros, por si no lo sabíais, que China está llena de chinos, a reventar y que, por tanto, vais a encontrar multitud de ellos en todos sitios. No solo en la calle o en el metro sino en todos los lugares turísticos de visita obligada. Además hay un turismo interior boyante. Esto, unido al concepto menos occidental que tienen del espacio vital, hace que en algún momento uno se pueda sentir un poco agobiado.

Nosotros nos lo hemos tomado con buen humor y filosofía, y en muchas ocasiones nos ha servido para despertar la curiosidad de los niños por las diferencias ( y en otros casos similitudes) culturales de uno y uno y otro país.