PLANIFICACIÓN Y OTRAS COSILLAS.
Compra de billetes de avión.Una vez que tuvimos clara la
ciudad de entrada (Shangai) y la de salida (Pekín) nos pusimos a la
búsqueda de billete. En diciembre de 2012 empezaron las primeras
búsquedas por internet en las webs típicas: Skyscaner, Edreams,
Rumbo... y antes de Navidad ya teníamos controlado un vuelo con
Luftansa vía Frankfurt que nos interesaba.
Entre las mejores ofertas estaban las aerolíneas de Oriente
Próximo (Fly Emirates, Qatar Airlines...) pero las descartamos
porque suponían dos vuelos largos, unas 7/8 h cada uno y escalas de
4/5h en horario nocturno. Es una buena opción a barajar si se
viaja sin niños, pero nosotros buscábamos un primer vuelo corto
(Londres, Frankfurt, Amsterdam) y un segundo largo para que durmiesen
del tirón y evitar el “jetlag”.
Cuando nos decidimos a comprarlo ya era tarde, allá por Enero,
pues su precio se había duplicado pasando de 2600€ ( los 4) a más
de 5000€...cosas del directo. Tras un par de semanas sin encontrar
cosas que nos gustasen, ya fuese por horarios o por lo disparatado
del precio, acabamos encontrando en Edreams uno que se amoldaba a lo
que queríamos. Con British Airways vía Londres.
Billetes de tren. Un tema complicado en China. Salen unos
20 días antes a la venta y muchos de ellos van al mercado negro. Los
de los trenes de alta velocidad de los alrededores de Shangai no nos
preocupaban porque se pueden compra el día antes sin problemas, pero
teníamos pensado viajar dos noches en tren, de Xian a Pingyao y de
Pingyao a Pekín, y estos si nos tenían un poco más nerviosos. Lo
mejor es hacerlo a través de alguna agencia de viajes
(
http://www.cits.net/)
que que son un poco más caros y no te garantizan el tipo de
asiento o cama pero es la forma más fiable. Hay cama blanda (4 camas
en compartimento cerrado), cama dura ( 6 camas sin compartimento ) y
asientos. Luego, dependiendo de la letra que precede al número del
tren, la calidad del mismo va decreciendo (Z, T, K, N...). Nosotros
sacamos los billetes a través de la agencia de viajes de la empresa
donde trabaja nuestra prima en Suzhou y aun así en uno de los viajes
íbamos en compartimentos separados. Una vez en el tren, todavía no sé
como, porque allí en el vagón ni el “Tato” hablaba inglés,
conseguimos cambiarlos y viajar los cuatro juntos.
 |
| Plaza de Tiananmen. Pekín |
Cambio de moneda. Es preferible no cambiar dinero en
España, el cambio es mucho peor, solo lo justo y necesario para
hacer los primeros gastos de taxi, aeropuerto, etc. del primer día.
Los bancos abren todos los días y el cambio es mucho mejor. No
obstante, nosotros recomendamos utilizar la tarjeta de
EVO Bank
(si se tiene cuenta, claro) pues no cobran comisión en ningún
cajero del mundo y el cambio que hacen es bastante bueno. El primer
día cambiamos 500€ en el Banco de China y a partir de ahí fuimos
sacando de cajeros automáticos. Generalmente los cajeros tienen un
límite, pero sacas la tarjeta (en algunos casos ni eso) y puedes repetir la operación varias
veces hasta el límite diario de tu tarjeta.
Llevar algunas cosas escritas en chino. El inglés no es
precisamente el fuerte de los chinos y en alguna ocasión es muy
recomendable llevar las cosas escritas (plastificadas mejor, que
entre el calor, las mochilas y alguna tormenta se estropean) en el
idioma de Confucio. Por ejemplo, los hoteles, fundamental para el
taxi. Algunas comidas como arroz frito o noodles fritos son datos que
si llevas escritos te sacan de un apuro si no sabes que pedir de la
carta. El traductor de google es una buena herramienta que os puede
servir de ayuda.
Otras peculiaridades. Cuando se viaja a un lugar con una
cultura tan diferente es bueno que lo hagamos con la mente abierta y
dispuestos a aprender. Con este espíritu positivo hasta los
comportamientos o conductas de otros que más te puedan molestar te
resultan incluso anecdóticas. No obstante, lo que aparece en los
siguientes párrafos son visiones particulares y subjetivas que
seguramente difieran en cada viajero.
En general, los chinos son amables, aunque entre ellos hablan con
un tono de voz elevado y parece en algunas ocasiones que estén
enfadados. Esa amabilidad a veces les lleva a asentir con la cabeza
mientras te sonríen a la pregunta de...¿se va por allí a tal
sitio?...mientras señalas en el mapa el lugar...y por no decir que
no, allá que te mandan. Una cosa que no llevábamos muy bien es lo
de las colas. Aunque por lo que nos cuentan, es algo que va cambiando,
los chinos se cuelan con una facilidad pasmosa y sin disimular. Comen
noodles y duermen en cualquier sitio y a cualquier hora. No es
difícil entrar en una tienda, en el banco o ir a una oficina a sacar
un billete de tren y que de los cuatro que hay, dos estén comiendo y
otros dos estén durmiendo. Esto también ocurre en la calle, ponen
un periódico en en suelo y se echan una siesta de pijama y orinal.
Otra cosa curiosa que nos llamó la atención es que huyen del
sol, y en verano, que es cuando fuimos, van con paraguas todo el
día. Muchas mujeres acompañan su indumentaria veraniega con unos
manguitos tipo “escribano” para evitar el sol en manos y brazos.
También es muy probable que os paren, os pidan fotos con vosotros e incluso hagan corrillos alrededor vuestra, sobre todo en sitios turísticos , hay que tener en cuenta que muchos no han visto occidentales por lo que despertamos en ellos mucha curiosidad (especialmente el pelo rubio y ojos claros). En nuestro caso los niños fueron los que tuvieron más exito ya que es muy raro ver niños occidentales en China.
Un tema aparte es el del tráfico, es un autentico caos... las bicicletas, motos y carromatos pueden circular de cualquier forma (incluida la acera ) y con hacer sonar el timbre para que te apartes tienen de sobra. Los coches no paran en los pasos de cebra y tampoco en los semaforos cuando se trata de girar tanto a derecha como izquierda por lo que cruzar una calle se convierte en toda una aventura.
Una curiosidad mas es que los niños chinos no llevan pañales, sólo una apertura en los pantalones para facilitarles la evacuación, y aun así los padres les llevan tan tranquilos en brazos...
Por último, recordaros, por si no lo sabíais, que China está
llena de chinos, a reventar y que, por tanto, vais a encontrar
multitud de ellos en todos sitios. No solo en la calle o en el metro
sino en todos los lugares turísticos de visita obligada. Además hay
un turismo interior boyante. Esto, unido al concepto menos occidental
que tienen del espacio vital, hace que en algún momento uno se pueda
sentir un poco agobiado.
Nosotros nos lo hemos tomado con buen humor y filosofía, y en
muchas ocasiones nos ha servido para despertar la curiosidad de los
niños por las diferencias ( y en otros casos similitudes) culturales
de uno y uno y otro país.